Moda FLAMENCA: se llevan los estampados florales y regresan los volantes con volumen

Paula CHACÓN

Las principales tendencias en moda flamenca para las ferias de Andalucía de 2017 se pudieron ver en la 23 edición de SIMOF, que se celebró el pasado mes de febrero en su nueva ubicación: el Auditorio FIBES. El Salón Internacional de la Moda Flamenca acogió 32 pasarelas, en las que participaron 46 diseñadores. En total, se exhibieron 1.400 trajes.

Carmen Romero. Foto: Chema Soler

Carmen Romero. Foto: Chema Soler

Otra de las novedades de este año ha sido el desfile ‘Curvys’ de la firma Sonibel. La colección de vestidos en tallas grandes estuvo amadrinada por la modelo profesional Marisa Jara. Y como en años anteriores, las pasarelas de diseñadores noveles y profesionales han permitido conocer todo lo relativo a la moda flamenca actual. En este sentido, destacan los estampados florales, las mangas largas, los talles altos y el regreso de los volantes con volumen. A continuación, algunas de las colecciones presentadas.

Lina. Foto: Chema Soler

Lina. Foto: Chema Soler

Lina fue la encargada de inaugurar la feria con su colección ‘Manifiesto’, basada en el amor al flamenco y al hermoso oficio de las costureras artesanas.  “Este año tenemos una colección muy favorecedora con tejidos lisos, con lunares y estampados de grandes flores. Por su parte, las faldas se llevan con volumen, y las mangas largas y con detalles originales”, explican desde la firma.

La colección ‘Leyenda del tiempo’ de Verónica de la Vega muestra su pasión por el sur mezclando los trajes más añejos con las tendencias modernas. De esta diseñadora cabe destacar su labor solidaria al donar un vestido de flamenca para un proyecto de mejora de vida en el continente africano.

Ángeles Copete / Foto: Chema Soler

Ángeles Copete. Colección 2017. Foto: Chema Soler

En los patrones de Ángeles Copete destacan los volantes en cuerpos, los volúmenes en los bajos de los trajes, y los vestidos de nesgas enterizas. En su paleta figuran los rojos, negros, verdes y malva. Los diseños se complementan con mantoncillos, claveles y romero en el pelo.

Arte y Compás propone colores y estampados que se basan en las flores de la primavera: amapolas, margaritas y romero. “Los trajes de nea y las faldas canasteras nunca pasarán de moda”, afirma la diseñadora Antonia Rocío sobre su colección. En cuanto a los tejidos, en sus vestidos predominan las licras, el crespón y el popelín.

Nos remontamos a los años 20 de la mano de Antonio Gutiérrez con prendas ceñidas en la cadera y con acabados de grandes volantes. Los tejidos de su colección ‘Strike a pose’ son livianos, como la seda, y hacen contraste con la dureza de la pedrería y las lentejuelas.

Alex de la Huerta. Colección 2017. Foto: Chema Soler

Alex de la Huerta. Colección 2017. Foto: Chema Soler

Por su parte Carmen  Romero apuesta  en ‘Como una ola’ por los colores vivos y sólidos haciendo un símil con la aurora. Sin olvidar al mar, a quien le dedica la delicadeza y elegancia en el tratado de las telas, con remolinos de volantes, como las cascadas de las olas y las transparencias como gotas de mar. Para ello, emplea tejidos como el satén, el chantillí, el plumeti, el tul, las gasas y los brocados.

La innovación máxima llega de la mano de Alex de la Huerta y su colección ‘Apuesta al caballo ganador’, que combina la moda flamenca con los trajes de jockey en tejidos metálicos y colores flúor.

Sergio Vidal conjuga la comodidad del traje de flamenca y los cortes elegantes. Apuesta por talles hasta la rodilla marcando la silueta de la mujer, con largas nesgas, mucho vuelo y volumen, donde las mangas tienen protagonismo propio, pero sin mucho peso. Sus diseños están confeccionados en gasas, raso de seda, mikados de seda, popelines, tejidos de punto y satenes de lycras.

Los diseños de Patricia Bazarot resaltan por los volúmenes de las faldas, los trajes enterizos con nesgas abiertas, las faldas canasteras, los volantes al hilo y capa, las mangas infinitas y la diversidad de escotes. Pero siempre predominando la espalda al descubierto, como sello de identidad de la diseñadora.

Pedro Béjar juega con las formas y los volúmenes. Las claves de su colección son los volantes grandes con enaguas ‘de clave’, los talles de las faldas más bajos que en años anteriores, los escotes cerrados y las mangas hasta al puño.

Aurora Gaviño / Foto: Chema Soler

Aurora Gaviño. Colección 2017. Foto: Chema Soler

La colección de Andrew Pocrid se inspira en una “mujer fuerte, con personalidad, autosuficiente y segura de sí misma”. Una mujer D.I.V.A (divine, independet, varocious y additive). Su etilo está inspirado en el ‘old glam’, con máxima ostentación y exceso, y con referencias a iconos de la música y el arte. En cuanto a las líneas de la colección, vemos siluetas entalladas. Los volantes están muy elaborados, y se vuelven más fluidos, pero sin perder la identidad que caracteriza a la firma. Respecto a los tejidos, emplea la seda, los algodones y las organzas.

Mezclas de cultura, colores, el sentir nómada de las zíngaras como metáfora del origen del verdadero sentir flamenco y como fuente de inspiración, el Hermitage y sus jardines, folclore y matrioskas resumen la colección de Aurora Gaviño. La diseñadora se decanta por cortes de capas y caracolas, volantes con cortes desiguales, talles bajos y ajustados en vestidos. La novedad de este año es la falda-pantalón de talle alto. Los colores predominantes son los verdes, azules, celestes, el rojo, el coral, los rosas, el beige y el negro.

Ana Morón. Colección 2017. Foto: Chema Soler

Ana Morón. Foto: Chema Soler

Ana Morón con Volaré apuesta por trajes que modernizan las formas y texturas con volúmenes y transparencias. Sorprende con las formas tridimensionales de los volantes, que se entrelazan entre ellos dotando de movimiento y vida a los vestidos. En cuanto a las faldas, son generosas en su vuelo y con detalles estudiados. Respecto a los tejidos, emplea gasas, sedas, satenes o algodones, al mismo tiempo que innova con el neopreno o la polipiel.

A la hora de maquillarse, Lewis Amarante, de la firma Max Factor, declara que este año lo que se pretende es “buscar una piel muy trabajada, pero con un aspecto muy natural, como si no llevaras maquillaje”. Para ello, la tendencia “es un un look ligero, pero que capte toda la esencia de la mujer andaluza”. En concreto, Amarante ha creado dos propuestas: ‘Belleza Cálida’, para el día y ‘Duende Andaluz’, para la noche. En ambos casos se trata de un maquillaje de ojos marcados que favorece a la mujer, con tonos marrones y ligeros para el día, y trazos más marcados e intensos, con acabado metalizado, para la noche.

 

 

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