La impresión 3D, del sector industrial al uso doméstico

Fernando MORENO

Cada vez surgen más modelos de negocio basados en la impresión 3D. Desde figuras personalizadas para pasteles de boda a llaveros con el logo de una empresa, los usos de la impresión 3D son casi ilimitados. Y ahora también son accesibles en el ámbito personal gracias a las impresoras domésticas.

Figura modelada con una máquina 3D Minifab

Figura modelada con una máquina 3D Minifab

En la Universidad de Tokyo (Japón) han llegado incluso a desarrollar un compuesto creado con células madre para fabricar impresoras 3D ‘bióticas’. Este tipo de impresoras permitirán crear órganos con un bajo riesgo de rechazo por parte del paciente, ya que se imprimirán empleando sus propias células madre.

Existe una gran gama de materiales empleados en la impresión 3D: madera, plástico, metales… El más usado es el conocido como ABS, que es un polímero del plástico de producción y adquisición barata, pues una bobina de un kilo ronda los 16 euros, que ofrece un acabado de bastante calidad y resistencia. Es un material maleable que se puede pintar, agujerear y pegar sin que el resultado final se resienta.

A pesar de que las impresoras 3D surgieron destinadas al sector industrial para la fabricación de piezas de automóviles, ensamblaje de drones, repuestos para máquinas, etc., cada vez son más las empresas que se dedican a manufacturar modelos destinados al consumo del usuario doméstico.

El arquitecto sevillano Miguel Ángel López Navarro ha ideado un modelo llamado Minifab que “cualquier usuario es capaz de montar, aunque no posea conocimientos de ingeniería”. Ofrece cursos para usuarios que deseen iniciarse en el mundo de la impresión 3D en los que, en menos de una semana, son capaces de llevarse su Minifab montada por ellos mismos a casa.

En definitiva, aunque de reciente entrada en el mercado, el mundo de la impresión 3D continua desarrollándose, y aún desconocemos sus usos futuros.

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