Moda FLAMENCA 2018: Se lleva el rosa, suben los talles y aumenta el volumen de las mangas

Ángeles BARRIOS / Paula VON POLHEIM

La XXIV edición de SIMOF, Salón Internacional de la Moda Flamenca, organizado por FIBES Sevilla y por la Agencia Doble Erre, ha mostrado un año más las tendencias de este sector. El salón ha contado con 32 pasarelas en las que han desfilado más de 1.500 trajes de gitana. A continuación, un adelanto de lo que se llevará este año en las ferias andaluzas.

Lina inauguró la pasarela con una colección inspirada en flores, naturaleza y alegría. Como novedad, sube el talle y las mangas de algunos trajes. Y apuesta por el volumen con los volantes de capa, asimétricos, fruncidos y tableados. Se mezclan en ellos tejidos como el algodón, la seda, el brocado y las gasas, destacando los detalles perforados. El rosa es el color protagonista, pero también el rojo, el negro y el blanco.

Colección Lina 2018 | Foto: Chema Soler

Blanco, rojo y negro en la colección 2018 de Lina | Foto: Chema Soler

Aurora Gaviño hace una llamada a la libertad de ser como uno siente y quiere con la diversidad de sus trajes, que incluyen todo tipo de talles, y variedad de tejidos: tul bordado, guipur de algodón, gasa, seda, popelín y satén de licra. Destacan los colores originales como amapola, buganvilla, vino aguado y azafrán.

Vestido de Luis Fernández | Foto: Chema Soler

El rosa es tendencia en este vestido de Luis Fernández | Chema Soler

‘Serendipia’ es la colección de Luis Fernández, quien usa este concepto para realzar la figura y la belleza de la mujer. Su exponente son las perlas y las piedras preciosas con las que borda los vestidos. Destacan los tonos malvas de las amatistas, los celestes del cielo, los naranjas y los rosas empolvados. Predominan escotes en forma de V, a la caja y de barco. Los lazos que adornan el vestido son imprescindibles. Y entre los tejidos destacan las gasas, los mikados, el neopreno y el algodón.

Por tercera vez, Alejandro Santizo muestra su colección bajo un corte clásico inspirado en la Virgen de la Macarena. Los tejidos que predominan son el damasco y el terciopelo.

En los vestidos de una pieza de Pilar Vera los talles suben a la mitad de la cadera o a la cintura. Las faldas tienen amplios vuelos gracias a grandes volantes de capas. Y los volantes presentas distintos largos. Predominan los escotes en V, tanto en el pecho como en la espalda. Apuesta por el drapeado. Y los colores intensos, como el rojo o el verde musgo, son los protagonistas. También destacan una serie de vestidos monocolor con faldas recogidas a la cadera.

Vestido de talle alto de Pilar Vera | Chema Soler

Vestido de talle alto de Pilar Vera | Chema Soler

José Galvañ apuesta por vestidos entallados. Unos se abren con voluminosos volantes de capa y otros están compuestos por una maxi falda que nace desde la cintura. Sus claves para este año son las mangas de farol, globo, clavel y los escotes asimétricos.

El estilo ochentero predomina en los diseños de María José Blay. Para la noche propone el blanco, el negro y el dorado. Y para el día apuesta por un tejido de lunares con popelín rosa y otros tantos colores vivos y alegres, como el amarillo, los turquesas y los fucsias salpicados de negro. Para este año, sube el talle de sus trajes manteniendo el predominio de los volantes y el volumen sin excesos para las enaguas. Su prenda estrella es un mono dorado con volantes.

Los diseños de Ana Morón proponen faldas generosas, con volantes rizados que parecen claveles. Predominan las transparencias y las formas tridimensionales, como pétalos, del mismo tejido.

‘Flamencas Armadas’ es la colección de Verónica de la Vega. Sus diseños recrean un ejército de élite, usando tejidos que intentan homogeneizar la dureza o firmeza de tejidos militares sin olvidar las ondas y la fluidez de la moda flamenca. En cuanto a los colores, fusiona los tonos de los diferentes cuerpos militares.

José Raposo se inspira en el salvaje oeste para sus vestidos de flamenca. En su colección ‘West’ podemos ver diseños de nejas, trajes con corte por debajo de la rodilla, chaquetas, faldas y tops. Los tejidos elegidos son las telas vaqueras, el cuero, el raso, la loneta y las batistas. Predominan los colores rojo, verde, ocre, blanco y rosa.

José Raposo se inspira en el Oeste americano | Chema Soler

José Raposo se inspira en el Oeste americano en este mono flamenco elaborado en cuero | Chema Soler

Antonio Gutiérrez ha aprovechado SIMOF para lanzar un mensaje en contra de la violencia de género. Su colección ‘Lo prohibido’ está dividida en dos partes: la folklórica y la artista, que se sube a un escenario y no desea dejar indiferente a nadie. En ambos casos, sus diseños lucen colores vibrantes. Acentúa las mangas y los hombros a los que se suma el gran volumen en las faldas.

‘Pureza’ es la colección de Javier García. Tiene un aire barroco y pinceladas doradas. En el círculo cromático de la colección predominan los buganvillas, los rojos, los alberos, la gama de los verdes, el oro y el blanco.

‘Seaduction’ es una colección de Andrew Pocri que está inspirada en las sirenas y en su hábitat, con siluetas entalladas. Destaca el uso de bordados sobre tules, aplicaciones de fantasía y la mezcla de tejidos más clásicos sobre otros menos usuales. En cuanto a la gama cromática, se guía por las tonalidades del mar; desde los azules más fríos a los naranjas más cálidos.

Molina Moda apuesta por diseños más clásicos. Ha elaborado para este año trajes con volantes en popelín de algodón con gran caída y poco peso para lograr una gran movilidad.

En la colección ‘En un rincón de mi alma’, Pilar Rubio se inspira en películas como Morena Clara, Mogambo y Memorias de África. Muestra en sus diseños cuerpos entallados, y bajos que se abren con un efecto vaporoso. Destacan los tejidos elásticos, los encajes y las transparencias, en colores fuertes como el azul marino, el beige y el negro.

Atelier Rima apuesta por siluetas relajadas, más cómodas y libres, y mangas voluminosas, siempre en tejidos naturales con estampado floral, de cuadros o de pequeños lunares. Respecto a las faldas, se componen de un volante o de varios volantes pequeños.

Yolanda Rivas | Chema Soler

Los ‘felices años 20’ en la colección de Yolanda Rivas |  Chema Soler

Los felices años 20 se plasman en la colección ‘Money’ de Yolanda Rivas. Apuesta por diseños que van desde los trajes canasteros hasta otros con cortes y formas asimétricas. Entre las telas que utiliza figuran el crepe, el satén, el encaje, el organdí y el neopreno. Por su parte, los colores elegidos son los rosas, los celestes, el plateado, el blanco y el morado. Haciendo referencia a esos años 20, utiliza como complementos las plumas naturales, las lentejuelas, las piedras naturales, las perlas, el latón y el terciopelo.

Calandria, en su colección ‘¡Rompan filas!’, se decanta por volantes muy voluminosos, que le otorgan al vestido un llamativo movimiento. Las texturas que utilizan son rasos de novia, popelines, encajes, tul, guipur, algodón, organdí y crespones. Mientras que las tonalidades recuerdan a los uniformes militares.

Tocados elaborados con tecnología 3D
Respecto a los complementos, este año han destacado sobre la pasarela los cinturones de raso y los mantoncillos de seda o crespón de Lina, los accesorios totalmente artesanales de Aurora Gaviño, o el sombrero cordobés en acetato y los pendientes ricamente adornados de Samuel Ortega. También son llamativos los tocados de Francisco de la Torre, realizados con tecnología 3D.

 

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