Mercedes Antúnez: “Para entender la discapacidad hacen falta ayudas, paciencia y empatía”

mater-magistraPaula VON POLHEIM

Mater et Magistra es una asociación sin ánimo de lucro para personas con discapacidad intelectual y sus familias. Recientemente, han celebrado su 35 aniversario con un concierto organizado por Senador, una de las discográficas más reconocidas de Andalucía. 

Mercedes Antúnez, presidenta de esta organización, nos ha dedicado unos minutos de su complicada agenda para explicarnos cómo funciona la institución y sus principales logros. Además, nos ofrece las claves para comprender y compartirlo todo con los ciudadanos que presentan algún tipo de discapacidad intelectual.

Pregunta. ¿Quiénes son y a qué se dedican?
Respuesta.
Mater es una entidad que se dedica al cuidado y atención de personas con discapacidades distintas y sus familias. Llevamos casi 40 años trabajando en Mairena del Aljarafe y cubrimos diferentes zonas del Aljarafe sevillano. Prestamos servicios a 150 personas y en la plantilla tenemos a 93 trabajadores

P. ¿Cuáles han sido los hitos más destacables de Mater?
R.
Lo más relevante ha sido lograr que la Archidiócesis de Sevilla nos ceda unos terrenos para construir la infraestructura. Este complejo alberga varios centros y han sido donados a Mater et Magistra por una familia sevillana. Fueron los dueños de Arrocerías Herba, los hermanos Hernández Barea. Lo levantaron para nosotros y nos entregaron la llave. El día a día es ver como personas con alguna discapacidad están felices, como progresan, y como sus familias pueden estar tranquilas, sabiendo que tienen un futuro asegurado.

P. ¿Qué discapacidades son las más difíciles de tratar?
R.
Difíciles no son ninguna, siempre y cuando contemos con los apoyos necesarios. Hay situaciones complejas, como es el caso de una persona con discapacidad general y un trastorno del comportamiento. La clave son las ayudas, mucha paciencia, constancia y una gran empatía. Así podemos entenderles y saber cuáles son sus necesidades, para poder satisfacerlas.

P. ¿Me podría contar alguna historia significativa?
R.
La de una familia con 4 miembros. Llegó a nuestras manos y han vivido con nosotros bastantes años. Al final, los 3 hermanos han fallecido. Nos queda su madre, quien sigue viviendo con Mater y seguirá formando parte de nosotros, porque entendemos que para ella somos su vida y ella es importantísima para nosotros. Tiene 80 años y sus tres hijos fallecieron por un mismo problema. Eran personas aparentemente normales, pero les faltaba una enzima cerebral y se fueron deteriorando hasta morir.

P. ¿Cómo hay que formar a la sociedad frente a la discapacidad?
R.
Primero, ten empatía conmigo y luego ponte en mi lugar. Respétame y comunícate conmigo. Trata de pensar que soy una persona que voy a necesitar, a lo mejor, más tiempo, o que voy a requerir más apoyo, pero que puedo llegar a entenderte y a vivir en el mismo mundo que vives tú. Si me quitas las barreras arquitectónicas, puedo estar en la calle y puedo formar parte de un colectivo llamado pueblo. Porque tú y yo seguro que no somos iguales, porque no hay ningún ser humano igual; todos somos únicos e irrepetibles. Ellos van a necesitar, a lo mejor, más apoyo que el resto. Si se lo das, y tenemos paciencia, podemos llegar a conseguir que estén incorporados en la sociedad. Los usuarios en Mater van a todas partes, comparten todo. Hemos ido a Disney, hemos disfrutado como cualquier otro niño o adulto de todas sus instalaciones. Hacemos el camino del Rocío, vamos a la feria y salimos en la cabalgata de los Reyes Magos. Yo entiendo que en los pueblos es más fácil que en las grandes capitales, porque ya están acostumbrados a vernos y no se sorprenden.

 

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