Las mujeres reivindican su papel en el fútbol femenino

futbol-femeninoÁngeles BARRIOS

Aficionadas y profesionales defienden el fútbol femenino. Es el caso de Ana Varela, tiene 27 años y lleva media vida corriendo detrás de un balón. En concreto, Ana, que vive en Sevilla, forma parte de dos ligas femeninas: IMD, Instituto Municipal de Deportes, y Federado, siendo el fútbol una afición que comparte con otra de sus pasiones: la fotografía.

Anteriormente había probado otros deportes diferentes, pero ninguno le llenaba del todo hasta que probó el fútbol. “Me acuerdo perfectamente de la primera vez que jugué, me enganchó completamente. Siempre era la única chica en los equipos, hasta que encontré un equipo de fútbol sala femenino y comenzó mi aventura”, afirma Valera.

La mujer está consiguiendo incorporarse al fútbol, y cada vez está más presente. Manolo Iglesias, presidente del Club Deportivo Salamanca de fútbol femenino, expone que siempre se ha visto como algo raro, “pero son un grupo de chicas que se han unido en un determinado momento porque les apetecía hacer algo diferente”.

Aunque los estereotipos existen, el fútbol femenino está logrando hacerse un hueco. Sin embargo, todavía hay una fracción de la sociedad que no está totalmente convencida. “No tienes que buscar fuera sino en las propias familias de las jugadoras, que acaban por aceptar que su hija juegue al fútbol”, declara Iglesias.

Por su parte, a Yaiza Becerro, entrenadora del Deportivo Salamanca, le cuesta asimilar los comentarios que escucha de madres y padres: “¡cómo te va a ganar una niña!”, “¡el fútbol es un juego de chicos!”. Aún así, la mujer está prosperando en este sector deportivo, y lo hace “con más ganas, mucha ilusión y demostrando que al final el fútbol tiene la misma espectacularidad lo juegue quien lo juegue”, indica Iglesias.

Ana Valera confiesa que cuando empezó a jugar al fútbol se le hizo muy difícil, sobre todo porque era la única chica del equipo. Cuenta que “solo tenía once años y acababa de entrar, me miraban como si no fuera buena, me apartaban un poco del grupo, y en el campo de juego apenas contaban conmigo”. Finalmente, esta situación incluso le ayudó a superarse como jugadora y como persona. Pero afirma que era otra época y que actualmente las cosas han cambiado.

Futbol-femenino2Las mujeres se involucran en el fútbol y lo dan todo en los partidos, pero esta pasión no se refleja en los medios de comunicación. “Si retransmitieran más partidos creceríamos más como deporte”, afirma Ana Valera. Por todo ello, a la mujer se le hace más difícil llegar a un punto alto en su carrera deportiva. Pero a pesar de las dificultades, hay carreras  futbolísticas de éxito. La joven Yaiza Becerro es jugadora y entrenadora y, constantemente, busca perfeccionar su técnica y la de sus pupilas. Para ello, “hay que trabajar a diario, con nuevos ejercicios y con nuevos juegos para que el entrenamiento no llegue a ser monótono”.

Respecto a la cuestión económica, es sabido que hay deportes que están muy bien pagados, como es el caso del fútbol. Iglesias afirma que, en este sentido, el camino del fútbol femenino también es más difícil, no ya solo por ser femenino sino por tratarse de un deporte minoritario. Lo que provoca una notable brecha salarial entre los hombres y la mujeres.

El salario de un futbolista de élite ronda los 32 millones de euros al año, lo que supone unos 350.000 euros a la semana. Una mujer futbolista, aun entrenando y practicando el mismo deporte, gana una media de 700 euros al mes. Julia Díaz, que es jugadora y aficionada, ha visto como otras compañeras han tenido que abandonar el fútbol, porque no podían compaginarlo con sus estudios o con otro trabajo, y porque con el sueldo no llegan a fin de mes.

El fútbol profesional exige una rutina deportiva. Ana Valera explica que los entrenamientos constan de una parte física que incluye ejercicios de relevos para la realización de esprines; de tecnificación: conducción del balón; ensayo de jugadas de estrategias y, por último, jugar partidos.

Pero el momento más duro es cuando una deportista sufre una lesión. Ana tuvo una microrrotura en el psoas y tardó seis meses en poder volver a los entrenamientos. Pero el dolor no es solo físico, sino que también hay consecuencias psicológicas. Según Ana, “tras una lesión importante se vuelve al campo con miedo, pero vuelves a darlo todo”.

Las mujeres disfrutan del fútbol
Las mujeres también se reúnen para ver los partido. Conocen las técnicas, los jugadores, las posiciones en el campo, las reglas… Y lo disfrutan por completo. Es el caso de Julia Díaz, quien además de aficionada al Real Betis Balompié y a la selección de fútbol femenino alemana y estadounidense, ha sido jugadora. Actualmente, está retirada tras sufrir una lesión. Considera que no hay diferencias técnicas en función del género, pues se trabaja con “las mismas reglas, el mismo número de jugadores, y el mismo objetivo: marcar goles”.

Julia es contundente: “me gusta ver como las mujeres luchan por sus colores. Me gusta ver a mis compañeras dándolo todo en el campo, demostrando cada minuto que los deportes no están hechos solo para los hombres”. Y añade que entran en el campo pisando fuerte, con ganas y con valentía. “No es fácil estar en sus botines. El fútbol femenino es una muestra de que nosotras podemos”, concluye Julia.

Hablan las aficionadas
María Jesús Pérez, aficionada al Sevilla Fútbol Club, cuenta que ha crecido con dos hermanos mayores. Recuerda de su niñez que le tocaba ver los partidos, “y llegó un momento donde era yo quien encendía la tele”.

Por su parte, Conchi Pérez, aficionada al Real Madrid, confiesa estar enganchada al fútbol, “hay una serie de razones que le dan cierto atractivo a este deporte con tanta historia”. Además, Conchi resalta los valores del fútbol, tales como el respeto y la cooperación, que “son capaces de concentrar en un equipo y en una afición a personas de distintas procedencias, razas e ideologías”.

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