Una ruta con diez paradas para descubrir los fenómenos paranormales de Carmona

Ángeles BARRIOS

‘Carmona en penumbra’ es una de las rutas que organiza Adarve Patrimonio Cultural. Está basada en historias y leyendas populares que se descubren a través de un paseo nocturno por las calles y los rincones de este municipio sevillano ubicado al norte de Los Alcores.

Son las nueve de la noche y la temperatura es agradable. A mi alrededor, un grupo de 30 personas que vienen a hacer el mismo recorrido. La actividad cuesta 5 euros por persona, es exclusivamente para adultos y dura, aproximadamente, dos horas. Se hace en los meses de verano, estando disponible solo dos días al mes, y es preciso inscribirse con antelación.

Solo se escucha una lechuza y algún que otro murmullo de los allí congregados mientras esperan al guía, Rafael Morales. La luna llena y la luz tenue de las farolas alumbran la calle. Frente al grupo, se encuentra el Hotel Alcázar de la Reina, y detrás de nosotros lo que se conoce por el Albollón, un mirador turístico y medioambiental. Es el punto de partida para empezar esta ruta del misterio.

Casa Palacio del Marqués de las Torres

Casa Palacio del Marqués de las Torres

El recorrido se realiza por el centro de Carmona. El suelo empedrado y las paredes de ladrillos evidencian la zona más antigua de esta ciudad. La poca luz que proyecta la luna en las calles más oscuras y las historias de misterio que narra Rafael crean un ambiente lúgubre y siniestro.

Leyendas e historias verídicas
La ruta consta de 10 paradas que atraviesan barrios antiguos y calles que normalmente no se transitan. Son puntos clave, con monumentos importantes, poco conocidos y abarrotados de historias paranormales. Sobretodo en el caso de espacios donde ha habido mucha fe, mucha devoción y mucho sufrimiento como son los hospitales, las iglesias o las casas antiguas. Están impregnados de historias que han derivado en leyendas; y otras más verídicas, que han sido vividas en persona.

Una de estas es la historia del tío Martinito, un hombre que se ocultaba en los pozos para asustar a los niños. Se ha transmitido de generación en generación, y suena tan aterradora que algunos de los presentes se aleja para no escucharla.

Otra parada es el museo de la ciudad, que antes era la Casa del Marqués de las Torres. Se cuenta que allí sigue habitando el espíritu del marqués. Incluso hay gente que lo ha visto reflejado en las vitrinas, ha escuchado sonidos raros o lo ha visto pasar por delante mientras miraban al suelo.

El convento de Madre de Dios es el siguiente destino. Allí está la calle del Aire y se explica de donde proviene su nombre: En pleno agosto, cuando el aire fresco escasea, cuando uno está parado en la esquina del convento escuchando al guía explicar la historia, empieza casualmente a levantarse aire. Según nuestro guía, es el fantasma de una muchacha que sigue viviendo allí.

Otra parada está cerca de la calle Martín López. Hace unos años mientras Rafael paseaba con un grupo, uno de los visitantes hizo una foto a la fachada de la calle Panaderas. Inmediatamente gritó y enseñó la foto. Sobre el muro se veían caras de miedo, asustadas y gritando. Rafael explica que esa casa fue de un médico y que alberga mucho dolor del pasado.

Paseando por las pequeñas calles, asfaltadas con piedras y con tan poca luz, uno siente escalofríos, a pesar de tratarse de una calurosa noche de agosto. La ruta finaliza en el Molino de la Romera, un antiguo molino de aceite de origen musulmán, que ha sufrido diferentes rehabilitaciones que culminan en el siglo XVIII. Su antigua maquinaria, de solera y rulos de tracción animal, con torre y prensa de viga, estuvo funcionando hasta 1937. Actualmente, en su ubicación existe un restaurante.

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