Salud / ¿Cómo funciona la Unidad de Cuidados Intensivos?

Pablo LUCENA

Son pocas las personas que saben qué se hace y cómo funciona el servicio hospitalario conocido como UCI (Unidad de Cuidados Intensivos). Los propios médicos de la UCI lo definen como un «sitio raro», debido a la estructura física del espacio, el tipo de tecnología disponible, la cantidad de personal pendiente de un número reducido de enfermos o las propias características de los pacientes. 

Sin embargo, sorprenden las caras que se observan al entrar en un lugar tan imponente, profesionales amables y cercanos que crean un ambiente agradable a pesar de estar manejando situaciones de una delicadeza extrema.

Aquí llegan los enfermos más graves de todo el hospital. En su mayoría en circunstancias críticas, y son tratados con el objetivo de estabilizar la salud del paciente. El profesional de la UCI es un médico especialista, pero capaz de atender todos los órganos del cuerpo cuando fallan. Por esto, debe tener conocimientos en patología respiratoria, cardiológica, hematológica o neurológica.

El día a día en la UCI es muy duro. Hay veces en las que el médico tiene una jornada tranquila y ocasiones en las que tiene que estar durante varias horas (dependiendo de la enfermedad y gravedad) sin parar realizando técnicas o estudiando los distintos casos de los enfermos en busca del mejor tratamiento posible para que la cura que sea lo más rápida y eficaz.

UCI-Valme

Boxes para atender a los pacientes en la UCI del hospital Virgen de Valme en Sevilla

Existe un trabajo programado que es la revisión de los enfermos ingresados con anterioridad. Por otra parte, están los nuevos ingresos o las complicaciones graves que les surgen a los enfermos ya ingresados. “Esta es la parte más dura mental y físicamente de nuestro trabajo, pero es también la que más felicidad y satisfacción te otorga cuando todo sale bien”, afirma el doctor Francisco Ortega, intensivista en el hospital Virgen de Valme de Sevilla. Acerca de esta situación, el doctor Francisco Lucena declara que: “Los nuevos casos y las complicaciones exigen un esfuerzo muy grande debido a la situación de extrema gravedad y la necesidad de tomar decisiones a gran velocidad y sin margen de error para mantener al paciente con vida”

Otro aspecto importante del trabajo de un médico de la UCI es decidir qué pacientes, a pesar de estar en una situación grave, no van a poder verse beneficiados de sus servicios porque no tienen posibilidades de supervivencia o bien porque solo se conseguiría alargar la agonía del paciente. Esto es lo que se llama ‘encarnizamiento terapéutico’ (referido a la aplicación de técnicas y tratamientos que solo alargan una situación irreversible). “Esta es quizás la decisión más difícil que tomamos a diario”, declara el doctor Ortega. La noticia positiva es que «la gran mayoría de quienes ingresan en la UCI en España salen con vida, estando la tasa de mortalidad en un 14% aproximadamente”, según el doctor Lucena.

Mucho estudio y trabajo en equipo
El trabajo desarrollado en la Unidad de Cuidados Intensivos implica mucho estudio, puesta en común y trabajo en equipo, no solo con otros médicos sino, también, con el personal de enfermería. Dicho personal consta de una preparación especializada y son los encargados de supervisar y mantener los tratamientos aplicados a los enfermos, además de tener que ser capaces de manejar aparatos sofisticados y de alta tecnología como respiradores, bombas de infusión, monitores cardiorrespiratorios, máquinas de soporte renal (diálisis) y soporte informático. Son especialmente sensibles a los cambios clínicos de los pacientes, tienen la capacidad de adaptarse rápidamente a los mismos y tomar las medidas necesarias para corregir diferentes situaciones.

La evolución en este sector del hospital es constante tanto en materias tecnológicas como en materia humana. Hoy en día, la UCI es un lugar mucho más abierto, antes apenas entraban personas ajenas a este servicio y durante muy poco tiempo cada día. El doctor Lucena cuenta que se han relajado los horarios de visitas, se permiten dos por la mañana y dos por la tarde. Aun así, el número de visitantes de los pacientes no puede ser muy alto, dos a la vez como máximo, porque el trasiego de personas que supone podría llegar a entorpecer el trabajo de los médicos.

Es cierto que la tendencia es que las Ucis sean cada vez más abiertas. Actualmente, el trato de los médicos con la familia es más intenso y se demanda más comunicación. “Las personas saben o creen saber más y exigen una información cada vez más detallada”, cuenta el doctor Lucena. Siempre es duro comunicar malas noticias a los familiares pero, desgraciadamente, es algo que los médicos de la UCI deben hacer de forma habitual. Para afrontar correctamente estas situaciones, todo el personal realiza cursos de comunicación de malas noticias y gestión de conflictos.

 

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