Una ruta en moto por Marruecos atravesando la cordillera del Atlas y el territorio del Sahara

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Vista panorámica de la Garganta de Tondoute

Juan Antonio GÓMEZ

Para llegar al territorio del Sahara en Marruecos hay que atravesar la cordillera del Atlas. Realizamos esta ruta en moto y vivimos una experiencia que nos permite conocer ciudades y paisajes bien distintos a los que conforman los circuitos turísticos. Nuestro viaje comienza en Algeciras y termina en la Garganta de Tondoute

Según la mitología griega, Perseo (hijo de Zeus) iba en busca de las manzanas de oro de las hijas de Atlas que se ubicaban en el jardín de estas, y utilizó la cabeza de Medusa para convertir al Titán Atlas en piedra, naciendo así la cordillera del Atlas.

Volviendo a la realidad, la experiencia de viajar por Marruecos, cruzar el Atlas y llegar al gran desierto del Sahara, que cuenta con una superficie de más de nueve millones de kilómetros cuadrados, ha convertido a este lugar en una zona turística sin precedentes en el país bereber. 

Pero no es fácil atravesar este lugar debido a sus carreteras, algunas de las cuales ni siquiera están asfaltadas. Por no comentar que se tarda algunos días en cruzar la zona, y que los pueblos donde uno puede hospedarse no están aún preparados para este turismo, la mayoría carecen de hoteles y los que hay dejan mucho que desear. 

El recorrido comienza en España, concretamente en el puerto de Algeciras, desde el cual tomamos un ferry. El billete cuesta unos 155 euros y el destino es Ceuta. Allí rebasamos la frontera entrando en territorio marroquí. El país ha cambiado mucho. Los turistas son bien recibidos y el indice de criminalidad es relativamente bajo teniendo en cuenta que hablamos de un destino turístico en vías de desarrollo. En cuanto a su política, actualmente es un país estable.

El tajín de verduras es un plato marroquí que se cocina en un peculiar recipiente de barro

El tajín de verduras es un plato marroquí que se cocina en un peculiar recipiente de barro. Foto: Juan Gómez

La multiculturalidad es abundante y Marruecos ya alcanza los 15 millones de turistas anuales, aunque la mayoría acuden a lugares como Marrakech y Chaouen, y las visitas son menos frecuentes en el Atlas, el área donde transcurre nuestra aventura motera.

También es bien valorada su gastronomía, que está muy influenciada por el mundo árabe, pero sin perder la originalidad de los platos marroquíes. Destaca la gran variedad de especias a la venta en los zocos de pueblos y ciudades. El plato de carne principal es el cordero. El pollo está tomando mucha fuerza en la cocina de Marruecos, mientras que la carne de vaca sigue siendo muy escasa.

El primer destino es la ciudad de Fez, desde la cual se inicia la trayectoria a través de la cordillera. Es una ciudad grande, que cuenta con más de un millón de habitantes. De hecho, es la tercera por detrás de Casablanca y Rabat, respectivamente. Es el centro religioso y cultural del país y cuenta con la Universidad más importante de Marruecos. En Fez se puede degustar algunos platos típicos del país cómo el Tajín, compuesto por una variedad de verduras, especias y frutos secos que se cocinan en un peculiar recipiente de barro; y el Khelea elaborado con carne de vaca secada al aire, y que es similar al Pastirma o Bastourma turco.

Por la mañana partimos hacia Ifrane, una ciudad ‘diferente’. Cuando llegas, piensas que te has equivocado de camino y has aparecido en el centro norte de Europa. Situada a 1.700 metros de altura, en invierno son habituales las nevadas y existe una fuerte población inmigrante del centro europeo. Incluso la construcción es similar a las casas de Suiza y la ciudad atlántica se recrea como una ciudad alpina al más puro estilo helvético.

Continuamos el camino por la carretera N-13, que nos lleva desde Mequinez hasta Er Rachidia. Esta es la vía que cruza el Atlas. Actualmente, hay carreteras más preparadas, pero no tan bonitas como esta. En Er Rachidia podemos visitar la antigua cárcel portuguesa. Pese a estar en ruinas, merece la pena ir campo a través por estos caminos de tierra. Una vez allí, las vistas del paisaje son increíbles, pues por primera vez desde la llegada a Marruecos, se contempla el gran desierto del Sahara. 

Seguimos hasta alcanzar el pequeño pueblo de Merzouga en busca de ‘la gran duna’. Este municipio forma parte de la ruta para los que quieren toparse con el Sahara. Posteriormente, avanzamos hasta nuestro destino final, Uarzazate. Para llegar aquí es necesario cruzar la Garganta de Tondoute. La garganta del Dadès o Tondoute es un profundo barranco o desfiladero de Marruecos localizado en el alto Atlas, en el valle alto del río Dadès, entre las localidades de Boumalne Dadès y Msemrir.

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