David Meca: “Un campeón o una persona de éxito no nace, se hace con constancia, lucha y sacrificio”

david-meca-ceade-1Laura ACEVEDO

David Meca es un hombre récord. Su trayectoria es una historia de superación personal. El 28 veces Campeón del Mundo de aguas abiertas, fue un niño con problemas físicos que logró superar a través de la natación.

Es Graduado en Arte Dramático por la Universidad del Sur de California, donde se formó como nadador profesional bajo los entrenamientos de un severo entrenador. A lo largo de su trayectoria profesional ha superado varios retos personales como el cruce del Estrecho de Gibraltar, ‘la fuga de Alcatraz’ y la unión de la Península Ibérica con las Islas Baleares.

Ahora se dedica a impartir charlas motivacionales y de superación como la que ofreció en las Jornadas de Empleabilidad y Orientación del Centro Universitario San Isidoro de Sevilla bajo el título ‘Nadando hacia la orilla del éxito’, en la que ha dado una lección de constancia y superación a los alumnos de los diferentes Grados: Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, Comunicación, Comunicación Digital, Derecho y ADE.

Como explica en su web, David comenzó a sumergirse en una piscina cuando tenía 5 años, sin grandes habilidades y con muchos impedimentos debido a sus problemas físicos. Al sentirse diferente al resto de niños “me hice más perseverante, luché con intensidad y mucho trabajo” hasta formarse como un campeón. Con tan solo 19 años, un diccionario y 300 euros en el bolsillo, buscó en Estados Unidos el cúlmen de su historia lejos de su familia y de Sabadell, su tierra. Consiguió una beca en la Universidad del Sur de California, donde su entrenador le preparó para los maratones de aguas en ríos, lagos y mares y se coronó Campeón del Mundo de Larga Distancia.

David Meca es todo un ejemplo de progreso y sacrificio, pero como todo profesional su figura ha sido maltratada y dañada. Recordó una época amarga de su vida cuando fue acusado de dopaje en 1999; “fue el episodio más duro de mi carrera deportista”, confesó. Hizo todo lo que estaba en su mano para demostrar que la acusación era falsa. A pesar de las críticas, durante los tres años que no le dejaban competir por la vía profesional se propuso entrenar el doble, con más ilusión y realizar una serie de retos personales para reivindicar su inocencia, “tenía que ser fuerte y luchar por la verdad”, expresó durante la conferencia.

En protesta, llevó a cabo uno de sus retos más llamativos e internacionalmente conocido: la denominada ‘Fuga de Alcatraz’. Cruzó a nado y con grilletes los 6 kilómetros que separan la isla con la bahía de San Francisco bajo temperaturas extremas, fuertes corrientes y tiburones, desafiando la historia sobre la imposibilidad de escapar de la mítica prisión.

Mientras hablaba de cómo se superó y logró demostrar su inocencia, hacía énfasis en la importancia de seguir adelante “hay que hacer cosas distintas, para diferenciarte de la competencia”. Durante dicha etapa tenía que innovar “porque me sentía prisionero”. En los tres años consiguió numerosos récords personales como cruzar a nado entre ballenas desde Tenerife a Gran Canarias, cruzar el Canal de la Mancha, atravesar el Lago Ness y batir el récord del mundo del Estrecho de Gibraltar. “Tras muchos retos y protestas, al final, nos dieron la razón”, explicó emocionado tras mostrar el vídeo de su desafío en Alcatraz.

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David Meca muestra las medallas conseguidas en el Campeonato de Barcelona 2003

Vuelta a la competición
Al pasar los tres años de sanción, David pudo volver a la alta competición tras proclamarse su inocencia y se inició en el Campeonato del Mundo de Hawaii. Disputó los tres maratones en el mismo campeonato y se proclamó Campeón del Mundo de natación, “mereció la pena esos tres años de lucha sin saber dónde estaba el final de la pesadilla”, expresó el nadador.

Volvió a la alta competición, pero David, una persona inquieta y apasionada por la natación, no podía dejar de lado sus desafíos, por lo que se propuso unir la distancia que hay entre la Península Ibérica con las Islas Baleares. “Un reto muy ambicioso en el que tuvimos que luchar contra muchas adversidades”, decía. Consiguió el récord del mundo de 130 kilómetros nadando sin parar a pesar de las bajas temperaturas de la noche del 5 de enero, las medusas y la oscuridad. Para David, “siempre hay que bracear, patear con todas las fuerzas para salir de ese mar, de los problemas o las falsas injusticias” y “nunca dejar de luchar por la verdad”.

Durante la conferencia, mostró “la medalla más importante de mi carrera”. En su último campeonato y, por primera vez, consiguió el récord del mundo de natación en una prueba oficial, “si uno trabaja, se esfuerza y tiene ilusión puede llegar a conseguirlo todo”, les dijo a los alumnos.

“Un campeón del mundo, un buen estudiante, empresario o una persona de éxito en la vida no nace, sino que se hace con constancia, lucha y sacrificio”, explica Meca, quien ha logrado conseguir todos sus retos a través de la perseverancia y el trabajo diario. Comenta que, sin duda, su peor momento fue la acusación de dopaje, “aunque pienso que fue bueno porque si no hubiese pasado por eso no me hubiera llegado todo lo bueno que vino después”. No obstante, señala que el mejor momento de su carrera fue Hawaii cuando volvió a conseguir las medallas de oro tras tres años sin competir.

Culminó su conferencia dando una lección de valentía, sacrificio y superación a  los alumnos presentes a través de cuatro palabras claves relacionadas con el éxito. Para David es muy importante la motivación “tener símbolos que nos motiven, que nos recuerden donde hemos llegado para poder seguir”. Expresa que lo que lleva a la suerte es “la perseverancia y el trabajo”. Además, señala que “la ilusión es el motor de la motivación” y que el éxito no depende del talento, sino de la actitud, “el éxito es cuando subes después de haber caído”.

David Meca, el Campeón del Mundo de Natación, ha conseguido retos en mar abierto, en ríos y en aguas infestadas de pirañas, tiburones y ballenas. Y asegura, tal y como recoge el título de su libro, que ya no tiene miedo a los tiburones porque ha descubierto que los más peligrosos no viven dentro del mar, sino en nuestra cabeza.

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