Rumanía, naturaleza y cultura más allá de la leyenda de Drácula

El imprersionante Castillo de Bran

El impresionante Castillo de Bran

Juan GARCÍA

Rumanía se relaciona de manera inmediata con la historia del Conde Drácula en su grande y tenebroso castillo. La leyenda se inspira en la vida de uno de sus gobernantes históricos, Vlad Tepes, el empalador. Pero este país tiene mucho más que ofrecer a los visitantes.

Nos embarcamos en un viaje por Bucarest y Brasov, dos de las grandes ciudades turísticas del país, dentro de la zona de Transilvania, en el corazón de Rumanía. Puede parecer una opción arriesgada viajar a este país, pues se habla de acoso al turista, posibles robos, perros callejeros, etc. Pero esta descripción poco tiene que ver con la  realidad. De hecho, los lugareños son muy comprensivos con los turistas, ayudan y aconsejan la mejor opción en cada caso, e incluso se esfuerzan por entender el idioma.

La primera parada de este viaje fue la capital, Bucarest, para visitar, en primer lugar, el Parlamento,  que es el segundo edificio más grande del mundo y es conocido como Bulevardul Unirii. Las medidas de esta obra realmente impresionan.

A la hora de comer, la cocina rumana no es una maravilla. Aún así, se recomienda probar los platos de la gastronomía local, como el Mici, que son rollitos de carne picada a la parrilla; o el Sarmale, que es similar al anterior, pero se sirve con una envoltura de col.

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Cruz a la entrada del Castillo de Bran

Una buena idea es tomar los tour gratuitos por la ciudad, donde explican datos curiosos. Otra sorpresa es el contraste que existe entre las magnitudes arquitectónicas y los grandes bosques del país.

La segunda parada fue Brasov, una ciudad mucho más conectada a la cultura antigua del país y a la naturaleza. Como curiosidad, el cartel que da la bienvenida a la ciudad es muy similar al de Hollywood. Aquí se visita el que quizás sea el mayor atractivo turístico de Rumanía: el Castillo de Bran donde, según cuenta la leyenda, vivió Vlad el Emperador, el personaje que inspiró al Conde Drácula. Otro lugar de interés es el Bosque de las Estacas, donde este tirano mandaba a empalar a quienes consideraba su enemigo.

Un paseo en teleférico proporciona una panorámica aérea de la ciudad. Además, también se visita la Iglesia Negra, llamada así a consecuencia de un incendio que sufrió hace ya varios siglos, y que es un emblema del país. También llama la atención el aire medieval de la ciudad y la arquitectura de las casas, que parecen tener ojos, debido a las grandes ventanas circulares que tienen en la parte superior de la fachada; lo que les confiere una imagen tétrica.

En definitiva, Rumanía es una buena alternativa a otros destinos más convencionales como Londres o París. Permite visitar ciudades con encanto, con llamativos castillos y con mucha historia; y al mismo tiempo, conectar con la naturaleza de sus bosques.

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