El verdadero origen de la cena del ‘pescaíto’ en la Feria de Abril

feria-sevillaLaura ACEVEDO / Mercedes SAN MARTÍN

A pesar de que este año no habrá Feria de Abril de Sevilla, a consecuencia de la pandemia mundial originada por el Covid-19, bien merece la pena conocer el verdadero origen de uno de sus momentos más emblemáticos: la cena del ‘pescaíto’.

La cena del ‘pescaíto’ es el evento que tradicionalmente inaugura la Feria de Sevilla. Los socios se reúnen en la caseta, donde cenan y celebran que a las 12 de la noche se produce el ‘alumbrao’ de la portada y, posteriormente, de todo el recinto, dando así comienzo de manera oficial a esta fiesta.

Se llama así porque el menú está compuesto, mayoritariamente, por raciones de pescado frito: boquerones, calamares, acedías, merluza o cazón en adobo, entre otras especialidades. Durante muchos años, esta cena tenía lugar la noche de un lunes. Desde 2017, tras una votación popular, se celebra el sábado, finalizando la Feria al sábado siguiente.

Hasta aquí, se trata de una información bien conocida y muy popular. Sin embargo, poco saben sobre el origen de esta cena, su porqué y quiénes la iniciaron.

Pepe Carrasco, un constructor sevillano ya jubilado, fue uno de los precursores de este encuentro junto a otros compañeros y trabajadores de su empresa, pues eran los encargados de montar las casetas. Pepe recuerda con nostalgia cómo eran aquellos años: “el día antes de que comenzara la Feria coincidía con el día en que terminábamos nuestro trabajo, y para nosotros el momento de verlo todo listo era una fiesta”.

Pepe relata que junto a sus compañeros llevaban pescado frito para que comieran los obreros que tenían que trabajar, incluso de noche, para terminar a tiempo el montaje de las casetas: “Esa noche previa a la Feria todos arrimábamos el hombro y cenábamos el pescado; y de ahí que se le conozca como la noche o la cena del pescaíto”.

Entre risas cuenta que, en un principio, se trataba solo de cenar, pero “como entre los trabajadores había muchos gitanillos pronto comenzaron con palmas y bailes para hacer más amenas estas pausas”. Estos momentos en las vísperas de la Feria se convirtieron en una costumbre y, finalmente, en una tradición que es lo que se conoce como la cena del pescaíto

Esta historia se remonta a cuando Pepe apenas tenía 30 años, por tanto, hace ya más de 50. Hoy en día, a sus 82 años, aún le llama la atención que aquellas cenas hayan evolucionado de esta manera.

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