Un tercio de las empresas españolas teme un incremento de la fuga de talentos

Francisco Manuel GUERRA

La Guía Laboral Hays publicó que en 2020 el 32% de las empresas temía una fuga de talento más elevada de lo habitual. Es un dato preocupante. Aunque, al mismo tiempo, se entiende que muchos graduados tengan que hacer las maletas y emigrar para encontrar trabajo.

Fuga de cerebros: Ilustración: Javier Hammad

Ilustración de Javier Hammad

Este fenómeno no es nuevo, se lleva haciendo desde hace años, pero ahora es más frecuente. En 2020, los niveles regresaron a valores mínimos de 2015. A partir de ese momento, el temor de las compañías se fue acrecentando de forma gradual, alcanzando el 53% en el año 2018, según el Observatorio de RRHH. Cabe señalar que los sectores más afectado por la fuga de cerebros son las empresas tecnológicas, los ingenieros, los comerciales  y los informáticos. 

Para conocer más de cerca este asunto contactamos con José Antonio Ruiz Pastor, que estudió Derecho en la Universidad Pablo de Olavide de Sevilla y tuvo que emigrar a Italia, concretamente a Génova, para ejercer su trabajo, ya que allí sí hay más demanda. Los requisitos para trabajar como abogado en Italia son estar colegiado en España y superar una prueba de nivel en un colegio de abogados de Italia. Según José Antonio, esta prueba no es difícil si tienes los conocimientos adecuados para ello y un nivel medio del lenguaje.

Actualmente, trabaja en el Studio Legale Turci. Afirma que salir de su zona de confort fue una decisión difícil, pero totalmente acertada, pues le ha abierto muchas puertas, aparte del conocimiento adquirido sobre otras culturas.

Por su parte, Alejandra Ríos Moguer estudió arquitectura en la Universidad de Sevilla y luego se trasladó a trabajar a Londres. Para Alejandra, fue verdaderamente difícil dejar España para trabajar como  diseñadora de interiores y visual merchandising en la empresa IKEA. A partir de ahí, «todo fue rodado», ya que tanto sus compañeros como la empresa pusieron empeño para que ella se sintiera a gusto en su puesto de trabajo. Por ello, expresa su gratitud y su bienestar dentro de la compañía. Tanto es así que no quiere volver a España, ya que se ha amoldado perfectamente y prefiere el modelo laboral británico al español.

A Alemania para ser capitán de navío
La fuga de cerebros no es fenómeno nuevo. Un claro ejemplo de ello es Alfredo Estrella, que en 1985, y con muy poco dinero en el bolsillo, se marchó a Alemania en busca de empleo. Alfredo estudió Ciencias del Mar en la Universidad de Cádiz, y se pagaba su carrera trabajando como camarero. Y todo ello para cumplir un sueño, un objetivo que tenía claro desde siempre: ser capitán de navío. Para José Antonio, Alejandra y Alfredo, la satisfacción de trabajar en aquello que les gusta es más importante que el destino, aunque hayan tenido que sacrificar el vivir en su país de origen o estar cerca de su familia.

 

 

 

Enlace para bookmark : Enlace permanente.

No se admiten más comentarios