La nueva novela de Julio Muñoz Gijón incluye un atraco con rehenes en el Archivo de Indias

  • Se titula El increíble robo del informe “Rinconcillo” y pertenece a la saga de la ‘regaña’, protagonizada por los inspectores Jiménez y Villanueva

Ana MONTIEL

El periodista y escritor Julio Muñoz Gijón, también conocido como @Rancio en la redes sociales, ha publicado una nueva novela, El increíble robo del informe “Rinconcillo”, que se suma a otras de la ya denominada saga de la ‘regañá’, protagonizada por los inspectores Jiménez y Villanueva.

rancio-2Con esta historia, que incluye un atraco con rehenes en el Archivo de Indias, Muñoz Gijón vuelve a recrearse en la cultura y las tradiciones sevillanas, incluida su gastronomía. Uno de sus personajes, ‘Angelito el aguaó’, es el que “disparata por completo la novela”, según el autor.

Julio, ¿cómo te defines?
Es raro definirse a uno mismo, pero si tuviera que hablarte sobre algún rasgo poco habitual es que soy bastante intenso. Soy muy motivado. Si me pongo con algo, me pongo muy a tope, y eso algunas veces es un rollo porque te obsesionas, no paras y no tienes descanso. Pero por otro lado, está guay. Yo antes tenía muchas ideas, pero no las acababa nunca. Llegó un momento en que me dije hasta que no acabe una cosa, no empiezo la otra. Además, siempre estoy dándole vueltas a nuevas historias.

¿Llevas el apodo ‘Rancio’ con orgullo?
Sí. Hay mucha gente que no sabe cómo referirse a mí. ¿Rancio te llamas?, y les digo: sí, sí, lo elegí yo. Desde el humor y la caricatura, es una reivindicación de nuestras tradiciones. Son precisamente las cosas que nos definen. Muchas veces parece que renegamos del folclore porque lo relacionamos con la gente mayor. El Rocío, las romerías o los refranes son nuestras tradiciones, que es precisamente lo que te hace singular.

Sin hacer spoiler, ¿qué historia nos cuenta tu nueva novela El increíble robo del informe “Rinconcillo”?
Todas mis novelas son independientes. En cada una me centro en una historia que me haya gustado y, más o menos, replico la estructura. Por ejemplo, en El enigma del evangelio Triana me inspiré en El código Da Vinci; en La profecía del malaje, en Indiana Jones; y en este caso, en la La Casa de Papel. Es un atraco con rehenes, pero los retienen en el Archivo de Indias. Entonces, empiezan a pasar cosas: no se sabe ni quién ha entrado, ni quién ha salido, ni qué se han llevado. Uno de los rehenes es ‘Angelito el aguaó’, autor del audio viral Cofrades, a la calle, y a partir de entonces ya se disparata toda la historia.

¿Qué protagonismo tiene la gastronomía local? 
Para mí, una de las cosas que más nos define a los sevillanos es esa relación que tenemos con los bares. Tú te puedes meter con un barrio, como yo, que le doy mucha caña a Sevilla Este, pero con un bar no me atrevo. Por supuesto que hay un montón de referencias gastronómica, hasta el punto de que incluso hay un mensaje oculto en una serie de montaditos. Imagínate la presencia que tiene la gastronomía en esta novela que el cuartel general que se monta para negociar con los secuestradores está en la bodeguita Casa Blanca. Los sevillanos vivimos de los bares, y en un libro que yo quiero que sea tan de Sevilla tienen que estar presentes.

rinconcillo-libroEl libro incluye un código QR, ¿con qué intención?
Ahora todo lo vemos en el móvil. El caso es que Ángel, con Cofrades, a la calle, se ha hecho muy popular, pero hay gente a quien no le han llegado sus audios, y que se partían de risa cuando los escuchaban. Como con el tema del Covid se ha extendido el uso del código QR, me dije: ¿qué pasa si enlazo los audios? De esta forma, el que esté leyendo los libros puede escuchar los audios de Angelito. Se lo propuse al editor y le gustó la idea. Además, aproveché y hablé con algunos amigos famosetes, como Manuel Lombo, Roberto Leal y Enrique Romero, del programa de toros de Canal Sur, y también añadí audios suyos.

La tecnología está afectando a la venta de libros impresos, ¿qué piensas acerca de ello?
Por un lado, es cierto que los soportes digitales parecen ir reduciendo el mercado del libro. Por otro lado, el libro sigue resistiendo. Le pasa como a la radio; son medios con un montón de amenazas, pero que siempre quedan. Y ha pasado algo curioso; el Covid, que ha tenido todas las cosas malas del mundo, también ha tenido algunas un poquito buenas, y una de ella es que la gente ha descubierto que leer está guay.

Eres muy activo en Twitter y tienes una legión de fans. También habrá algún hater, ¿cómo los capeas?
Por suerte, no tengo apenas. Solo tengo bloqueado a uno. Lo que sí te digo es que hay que tener cuidado, porque cuando a alguien no le gustan mis libros me lo dice. Empecé a pensar que igual que retuiteaba los mensajes de quienes se divertían con mis libros, era justo hacerlo con aquellos a quienes no les gustaban. Pero cuando lo hacía, un montón de seguidores iban en contra del chaval. Pero, por ejemplo, si te metes en Amazon y buscas El asesino de la regañá hay un montón de críticas, la mayoría son positivas, pero las cinco negativas son las que te pegan el bajonazo, por lo menos en mi caso.

En tus novelas aparecen personajes conocidos de la vida social sevillana, ¿se lo comunicas de antemano o aparecen por sorpresa? 
En la primera novela no se lo comenté a nadie y me la jugué. Era una especie de homenaje y quería darle sitio a gente que conforma mucho la manera de ser que tenemos. A partir de ahí, ya siempre lo pregunto, porque a la mayoría le hace ilusión; de hecho, nadie me ha dicho que no. Por ejemplo, al Arrebato y a Lombo se lo pedí. Incluso hay quien te llama y pregunta: ¿vas a sacar libro o no? , ¿en este saldré? Mi editor dice que en Estados Unidos no eres nadie si no sales en los Simpson, y en Sevilla no eres nadie si no te mata el asesino de la regañá.

Tus libros están muy arraigados a las tradiciones de Sevilla, Huelva o Cádiz, ¿cómo se interpretan fuera de este contexto?
A mí me sorprende, porque ves las ventas, y donde más vendo es en el triángulo Sevilla, Huelva y Cádiz pero, también, en Madrid y Cataluña. Se entiende porque en estas comunidades hay mucha emigración, y son personas vinculadas a Andalucía. Cuando vivía en Madrid, la madre de un amigo me decía que veía películas americanas y, aunque nunca había estado en Tennessee, las disfrutaba, y que eso es lo que le pasaba con mis libros. Creo que si la historia es buena, te toca. Y esa es un poco la clave.

Dame una exclusiva, ¿qué nuevas historias te rondan por la cabeza?
Hemos estado corrigiendo el texto de una nueva obra de teatro, El crimen del palodú. Después de varios años representando la de la ‘regañá’, con todas la sesiones llenas, nos hemos envalentonado. Espero que para febrero se empiece a representar en la Sala Cero de Sevilla.

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