El sector se adapta a las preferencias de los consumidores con productos sin azúcar o sin gluten y nuevos sabores, como el polvorón de pistacho

Paula GALVÁN
Mientras Andalucía y buena parte de España soportan las altas temperaturas propias del verano, en Estepa los hornos ya trabajan a pleno rendimiento fabricando los mantecados, polvorones, turrones y demás dulces, que se consumirán las próximas navidades.
No en vano, el municipio sevillano de Estepa es conocido mundialmente como la cuna de la pastelería navideña. De manera que buena parte de su población trabaja en este sector, motor económico de la localidad, elaborando estos dulces que cuentan con un sello de Indicación Geográfica Protegida.
Una de estas empresas es La Estepeña. Para su director, Marcos Galván, el adelanto de la producción es una realidad habitual y necesaria en el sector, pues “permite planificar la campaña, que cada año requiere de una mayor organización, si queremos atender la demanda nacional e internacional”. Galván nos cuenta que a quienes visitan la fábrica en estas fechas “les llama la atención que con estas temperaturas nosotros ya estemos hablando de la Navidad, preparando pedidos y desarrollando los nuevos productos de cada temporada”.
En relación a este año, La Estepeña apostará por los productos sin azúcar y sin gluten, y por creaciones alternativas, como el polvorón de pistacho. En este sentido, el director de la firma explica que, aunque los dulces tradicionales siguen gustando a los consumidores, el sector del mantecado también evoluciona y “los clientes nos demandan nuevas experiencias gastronómicas y sabores innovadores que casen con las tendencias del momento”.
Así pues, el creciente interés por el pistacho, favorecido en parte por diversos fenómenos virales relacionados con el chocolate Dubái, que contiene este fruto seco, ha derivado en este producto. Tal y como expresa Galván, ya llevamos tiempo observando cambios en las preferencias del consumidor: “hace unos años no hubiera imaginado que un polvorón de pistacho figurara entre los más demandados; sin embargo, hoy se busca la tradición, pero añadiendo nuevos sabores”.

La demanda de productos menos calóricos o adaptados a determinadas necesidades o intolerancias alimentarias es otro de los factores que está marcando la evolución del sector del dulce navideño. Las referencias sin azúcar ganan protagonismo entre los consumidores que quieren cuidar su dieta, pero sin renunciar a un capricho tradicional de estas fiestas. Del mismo modo, la oferta sin gluten se ha consolidado como una línea fundamental para atender a personas con intolerancias y, también, a un público, cada vez mayor, que presta especial atención a los ingredientes que consume.
Para las empresas, esta diversificación supone, al mismo tiempo, un reto, pues hay que cambiar o adaptar los sistemas de producción, y una oportunidad para seguir ampliando su catálogo y llegar a otros mercados.
