Los diseñadores incorporan elementos decorativos a los trajes, como flores pintadas a mano, encajes, lentejuelas y cintas

Inma MARTÍN / Fotografías: Chema Soler
La Semana Internacional de la Moda Flamenca, SIMOF, ha sido un año más, y ya van 31, el gran escaparate de la moda flamenca. Para dar a conocer lo que se llevará este año en las ferias y las romerías andaluzas, la pasarela ha contado con cerca de 120 firmas, que han presentado sus propuestas en 52 desfiles, donde se han mostrado más de 1.500 trajes firmados por diseñadores consolidados y jóvenes talentos.
El evento tuvo a la infanta doña Elena de Borbón como madrina de honor y a la actriz Rossy de Palma como madrina de SIMOF 2026. Durante la inauguración, se entregaron los premios Flamenco en la Piel, auspiciados por la Fundación Unicaja, que reconocieron a la cantante y compositora Vanesa Martín; la profesora y directora de la escuela de flamenco, Cristina Heeren; la bailaora Carmen Avilés; la emisora Radio Sevilla, con motivo de su centenario; y la diseñadora de moda Ágatha Ruiz de la Prada. Asimismo, por parte de la organización, la diseñadora Aurora Gaviño recibió este reconocimiento por sorpresa al finalizar su desfile, coincidiendo con su 40 aniversario en el sector de la moda flamenca.

Sobre las tendencias, se advierte un regreso a la estética de otros años, apostando por vestidos clásicos que responden al patrón tradicional, sencillos y favorecedores, con el talle más bajo, más cortos, de manera que dejan ver los zapatos, y con volantes de mayor tamaño. Es el caso de la colección Mela de Yermo Rodríguez, quien homenajea la moda flamenca de los años 80 y 90 con cortes que realzan el cuerpo, decorados con flores pintadas a mano y enrejados de mantones. Yolanda Rivas también propone patrones tradicionales en vestidos que, en su mayoría, lucen volantes asimétricos, confeccionados en satén, y en tonos fucsias y morados. Igualmente, Agus Dorado referencia las décadas pasadas, desde los años 70 hasta los 90, en una colección con cortes a la cintura y nejas, que se inspira en los azulejos andaluces.

En esta misma línea, la colección Folklores de Lucía Ruiz se remonta a la estética de los años 60 con aros de acetato y peinetas, vestidos clásicos con mangas que aportan dramatismo en raso y tejidos fluidos. Mientras que con Reliquia, Mari Carmen Sáez presenta una colección inspirada en vestidos antiguos, guardados en los baúles de las abuelas, que ponen en valor el trabajo hecho a mano.
En cualquier caso, los diseños para este año responden a múltiples formas, colores y estampados, de manera que los trajes se adaptan a todos los gustos y estilos de mujer, tal y como se refleja en otras colecciones que se comentan a continuación.

Pilar Vera apuesta por siluetas ajustadas a la cintura y escotes en pico. Destacan en sus vestidos las mangas transparentes y una gran diversidad de volantes, entre los que figuran los canasteros y los de capa. Respecto a los colores, son vivos sobre bases de blanco, negro y rojo, con bordados de claveles y lirios.
Con su colección 10 Primaveras, la firma Miabril recupera esa esencia de antaño a la que antes hacíamos referencia, con vestidos confeccionados en algodón suizo blanco y en tejidos etéreos como linos. Predominan las faldas con vuelo y movimiento, y el estampado liso o de lunares.

El volumen en los volantes, los cortes entallados y los lunares son tendencias que también se repiten en los diseños de Sara de Benítez, quien los adorna con mantoncillos enrejados a mano. Más lunares se aprecian en los vestidos asimétricos de Melissa Lozano, que juegan con el blanco, el negro y los colores vibrantes.
Por su parte, Aurora Gaviño celebra sus 40 años en el mundo de la moda flamenca con una colección protagonizada por sedas 100% naturales y tejidos elásticos ligeros. Sus trajes, siempre impregnados de un inconfundible estilo boho chic, romántico y sensual, destacan por sus complementos: ricos encajes, espejos, detalles dorados, lentejuelas y cintas, que también se lucen en el pelo con la melena suelta.

Blanco y negro, junto a rosas y azules
El color rojo es ‘caballo ganador’ en la moda flamenca. Precisamente, este tono, en todas sus gamas, es el hilo conductor de la colección La Carmela de Carmen Beltrán. Son vestidos con silueta sirena, escotes geométricos y superposición de tejidos, como las gasas y el terciopelo flocado. Por contra, el negro es protagonista en los diseños de María Rivas y José Manuel Bau. Este último se inspira en el concepto del luto andaluz trabajando materiales como el encaje y el semi hilo, y adornos para el pelo elaborados con impresión 3D.

Los rosas, combinados con tonos beige, marrones, rojos y corales, son la seña de identidad de la colección de Rosa Pedroche. Por su parte, Carmen Latorre ha dividido su nueva colección, Bailando entre lobos, en tres bloques cromáticos que representan tres estados anímicos: tonos oscuros (tristeza), camel y malva (esperanza) y colores vivos, como el naranja y el amarillo (plenitud). Carmen Benítez también apuesta por otra triada cromática: rojo, blanco y negro, en alusión al juego del póker. En su caso, llaman la atención los volantes, pocos, de gran tamaño y muy bien trabajados.

Los colores tierra (tejas, arcillas y ocres) junto a limas y azules conforman la paleta de los diseños de Maricruz & Montecarlo, mientras que los azules profundos y los turquesas protagonizan la colección Mares de la firma Atelier Rima. En cambio, Sonibel apuesta por los alegres colores del arcoíris, en contraposición con otros vestidos monocromáticos en color beige.

Evocando otras culturas
Algunas colecciones evocan otras culturas y civilizaciones. Así pues, Sara Pozo se inspira en la diosa romana Floralia para elaborar siluetas tradicionales con bordados florales y flecos, que rememoran la primavera en vestidos que se complementan con coronas, velos y monedas. Por su parte, Azahara Crisóstomo fusiona las culturas andalusí y marroquí en prendas con cortes tipo caftán, pasamanería árabe y faldas con vuelo flamenco. Mientras que Juan Boleco toma como referencia los mercados de Egipto para su colección Té de Menta, en la que priman los diseños fluidos en una paleta cromática protagonizada por tres colores: el dorado viejo, el magenta y el verde Nilo.
Innovación: de la lencería al lejano oeste
La innovación en la moda flamenca está especialmente presente en algunas de las colecciones vistas en SIMOF. Es el caso de La Raíz, de Adelino Pérez, de inspiración lencera, con prendas ajustadas, casi de corsetería, que empoderan la figura femenina. Al igual que la propuesta de Castrejón, con formas en X, corsés ceñidos y hombros muy pronunciados en texturas de terciopelo y plumeti.
Por su parte, con su colección Estirpe, la marca Albana homenajea a la alta costura de los años 50. Para ello, propone siluetas escultóricas con cinturas ceñidas y mangas abullonadas o con hombreras. Respecto a los colores, predominan el negro, el marfil y el terracota en rayas o lunares. Otra colección rompedora es Rodeo, de Alejandro Gordillo. El diseñador fusiona la moda western y flamenca. Para ello, confecciona sus prendas en tejidos como la polipiel y el denim; y emplea accesorios y piezas disruptivas, como estrellas, flecos, zahones, microshorts y bodys. También llamativa es la propuesta de Jorge Suárez, denominada Fiebre Folclórica. Inspirados en las divas de la canción española, estos vestidos, en colores rubí, negro y blanco, se decoran con flecos de pedrería y perlas bordadas en oro.

Las tendencias en moda para hacer el camino del Rocío, o bien para acudir a otras romerías, también tienen su hueco en SIMOF. En este sentido, María Amador se inspira en la sierra y la doma vaquera a través de prendas confeccionadas en linos y popelines con mangas largas exageradas tipo farol y cinturas cortadas bajo la cadera. Prima en sus diseños el color blanco como base y el estampado en lunares lima, fucsia y marrones.
Incentivar a las nuevas generaciones
Además de la pasarela, SIMOF acoge otras actividades, tanto comerciales, a través de los stands de la zona expositiva, como la entrega de premios. Así pues, al objeto de incentivar a las nuevas generaciones, cada edición se organiza un Certamen de Jóvenes Diseñadores. Este año el ganador ha sido Guillermo Rodríguez Oria (Yermo Rodríguez), de Lepe (Huelva), con su colección Mela. Asimismo, Alejandro Gordillo, de Los Barrios (Cádiz), ha obtenido la mención especial con su colección Rodeo.
Igualmente, también se entregó el Premio Tierra de Herencia Flamenca a la localidad sevillana de Lora del Río, concedido por SIMOF, y que se otorga por primera vez como reconocimiento a la contribución, preservación y proyección de la moda flamenca como expresión cultural, creativa e industria clave de nuestra tierra.
