Como delegado de la Asociación de Empresarios Turísticos de la Bahía de Cádiz, defiende la riqueza que este sector aporta a la provincia
Jorge DE ALBA
Ignacio Sánchez es abogado de profesión y delegado de la Asociación de Empresarios Turísticos de la Bahía de Cádiz (AETC). Lleva más de veinte años vinculado al sector y es una de las voces más activas en el debate sobre el modelo turístico de la ciudad. Le hemos preguntado por el crecimiento del turismo en Cádiz, los pisos turísticos y el reto de compaginar la actividad turística con la vida de los vecinos. Respecto a la gentrificación y el déficit de viviendas en el centro de Cádiz, considera que la administración local debería poner en marcha un sistema que «le permita al ciudadano permanecer donde ha vivido toda la vida pagando un alquiler social».

¿Qué es la AETC y qué papel desempeña en el sector turístico de la Bahía de Cádiz?
La AETC es una asociación que agrupa a empresarios y profesionales del turismo en la Bahía de Cádiz. Nuestro objetivo es representar al sector, defender sus intereses y, al mismo tiempo, trabajar por un turismo responsable y sostenible que beneficie tanto a los visitantes como a los ciudadanos. Actuamos como interlocutores ante las administraciones y promovemos buenas prácticas entre nuestros asociados.
¿Cómo llegaste al mundo del turismo?
Fue algo casual. A principios del año 2000, aproximadamente, un buen amigo italiano me planteó la posibilidad de llevar un despacho conjunto en materia de derecho turístico. Yo llevaba hasta entonces asuntos mercantiles y tributarios, y a partir de ahí incorporé a mi despacho un contenido más turístico. Ya vivía en Chiclana de la Frontera, así que el entorno también ayudó. Esos fueron los orígenes de mi contacto con el mundo del turismo.
¿Por qué crees que Cádiz ha atraído tanto turismo en los últimos años?
En Cádiz ha habido una campaña muy grande de visibilización. Se hizo un trabajo muy importante para traer cruceros, y el crucerismo ha sido lo que ha tirado del resto del turismo. Es cierto que no todos los cruceristas se quedan en Cádiz, pues muchos cogen un autobús y van a Sevilla o a otros puntos cercanos. Pero el efecto arrastre ha sido evidente. A eso hay que sumarle las campañas de las administraciones para posicionar Cádiz como destino atractivo. Y la verdad es que, teniendo un entorno como el que tiene Cádiz, todo es más fácil.
Cada vez se oyen más quejas sobre los pisos turísticos. ¿Cómo lo ves desde dentro del sector?
Es un tema muy importante hoy en día. Entra en discusión no solo la ocupación de esas viviendas por turistas, sino la escasez de vivienda en general. En cierto modo, se ha cogido al sector turístico como cabeza de turco, porque es evidente que han proliferado los apartamentos turísticos —las llamadas viviendas de uso turístico— y nosotros lo asumimos y somos autocríticos al respecto. Los hay gestionados por profesionales, que son los que pertenecen a nuestra asociación, pero también muchos ciudadanos que tienen una segunda vivienda y la han adaptado para sacarle mayor rendimiento. Y todo eso se ha juntado con la escasez de vivienda.
«Queremos que Cádiz siga siendo amable,
abierta, respetuosa con todo el mundo y
con muchas zonas de buenas emociones»
¿Qué tipo de turismo defendéis desde la asociación?
En la asociación tenemos varios grupos de trabajo, y uno de ellos —al que pertenezco— es un grupo de concienciación que lleva funcionando mucho tiempo, mucho antes de que surgiera la problemática actual. De lo que se trata es de concienciar tanto al ciudadano como al turista potencial de cuál es el comportamiento adecuado cuando te mueves a una ciudad: hay que ser respetuoso y tener una actitud que no altere la vida cotidiana de quien vive allí. Y la mayoría de los turistas que vienen aquí dan la sensación de querer vivir esa experiencia de ciudad viva, con población real. Y en Cádiz sigue habiéndola: tú te paseas por el Pópulo o por Santa María y sigue habiendo muchísima gente.
Hay vecinos que no llegan a final de mes. Mucha gente cuenta que pagaba 550 euros de alquiler hace cinco años y ve ahora ese mismo piso en plataformas como Airbnb a 100 euros la noche. ¿Qué les dices?
Me resulta un reflejo claro de la problemática actual, y es algo que asumimos. Nos hemos reunido con la corporación local y con la oposición, y hemos manifestado la urgencia de dotar a Cádiz de más vivienda. Cádiz tiene una limitación de espacio evidente, así que hay que dotarla de vivienda de protección social para que la población que vive en el centro pueda permanecer allí. La administración local debería tener bolsas de viviendas que permitan al ciudadano permanecer donde ha vivido toda la vida pagando un alquiler social. Pero paralelamente tiene que seguir habiendo vida exterior que aporte riqueza económica. Piensa en el COVID: las calles vacías y los comercios cerrados. Cerrar el comercio es cerrar también la economía local. Tenemos que buscar medidas que compaginen la convivencia entre el turista y el ciudadano local.
Y en sentido contrario: también hay muchos usuarios de pisos turísticos que dicen elegir ese tipo de alojamiento precisamente para vivir la ciudad como un gaditano más. ¿Tiene valor eso para el sector?
Eso es exactamente lo que buscamos transmitir. Esa persona quiere convivir, quiere saber cómo es el gaditano, ir al mercado, tomarse una cerveza en el sitio de siempre. Y eso tiene también un valor económico: a lo mejor esa persona es un emprendedor que, porque le gusta Cádiz y su idiosincrasia, decide montar aquí su negocio. Así también se aporta riqueza a la ciudad.
¿Cómo te gustaría que fuera Cádiz dentro de diez años?
Como hoy, como siempre ha sido: amable, abierta, respetuosa con todo el mundo, y pidiendo ese mismo respeto al que viene de fuera. En definitiva, una Cádiz con muchas zonas de buenas emociones.
