Nuria Moraza, artífice de las chaquetillas toreras que han conquistado el mundo de la moda

Cada prenda es única y está cosida a mano en un proceso que puede durar varias semanas

Nuria Moraza en su tienda de la calle Recaredo

María SUÁREZ / Julia MONTES / Manuel HOYUELA

La diseñadora Nuria Rodríguez Moraza, creadora de la firma que lleva su nombre, ha innovado en el mundo de la moda a través de la confección artesanal de su prenda fetiche: la chaquetilla torera destinada a una mujer, que es, al mismo tiempo, elegante y atrevida.

Confecciona estas prendas joya sin bocetos y sin dejarse influenciar por las modas del momento, permitiendo que la forma y el diseño vaya surgiendo a partir de su propia experiencia y conciencia. Su obra se inspira en la tradición andaluza, el flamenco y el mundo taurino como elementos estructurales y simbólicos. Por todo lo anterior, cada una de las piezas es única y refleja un estado creativo irrepetible. Su formación en pintura y escultura influye en sus diseños, a los que entiende como “una forma de expresar algo interno”.

Tiene su tienda en la calle Recaredo de Sevilla, una ciudad que es importante para su trabajo porque forma parte de su inspiración y de su forma de crear. De hecho, la tienda no es sólo un punto de venta, también es un espacio que refleja el estilo de Nuria Moraza y su manera de entender la moda.

El proceso de confección es minucioso, pues las chaquetillas están bordadas a mano, en un trabajo que puede durar varias semanas. A continuación, se van añadiendo otros complemento o apliques, igualmente artesanales, como cristales o flores, sin que una sea igual a otra.

Confecciona las chaquetillas sin bocetos y sin dejarse influenciar por las modas del momento

Este proyecto arrancó casi por accidente. Tal y como explica Nuria, todo empezó con un chaleco pintado a mano, sin mangas, sin pretensiones, sin saber que aquella pieza iba a convertirse en el germen de una firma que ahora ya es conocida y reconocida más allá de las fronteras de Andalucía. “La inspiración surgió porque tenía la necesidad de coser, de diseñar, de hacer moda. Empecé con un chaleco y, casi sin darme cuenta, le añadí las mangas; y a partir de ahí, todo fue surgiendo solo”, confiesa la diseñadora.

La vinculación con el mundo del toro fue espontánea. Nuria nos lo aclara con naturalidad: su referente siempre fue la moda andaluza, esa forma de vestir que distingue la feria del flamenco, lo clásico de lo recargado. Cuando comenzó a incorporar las hombreras en sus diseños, lo hizo de manera intuitiva, sin ninguna intención taurina. Fue después, al advertir que sus chaquetas se parecían a las chaquetillas de los toreros, cuando empezó a fijarse con atención en las fotografías de los diestros y confirmó esta similitud.

Bautizó a su línea con el nombre de ‘Inspiración Taurina’. No obstante, confiesa ser respetuosa con lo que esto significa y no desea ni malentendidos ni conflictos con el público antitaurino.

Conjunto de la firma Nuria Moraza

El proceso de elaboración de cada chaquetilla tarda, aproximadamente, dos semanas. No hay prisas en la confección cuando se trabaja a mano. El tejido estrella es el guipur, pero no tal y como sale de fábrica, sino que se deshace hilo a hilo, se desmenuzan las flores del bordado y se recombinan para crear diseños propios. Otros materiales son el micado, el raso y la pasamanería. Mientras que la pedrería proporciona el brillo propio del traje de luces.

Todas las chaquetas tienen un precio único de 780 euros, independientemente del modelo. La diseñadora tomó esta decisión tras la reiterada petición de algunas clientas de quitar cristales u hombreras a cambio de reducir el coste de la prenda. “Eso no era posible; se tarda el mismo tiempo en fabricarlas, el tejido es en todos los casos de la misma calidad y no estoy dispuesta a cambiar el diseño”, argumenta Nuria.

¿Cómo es el proceso creativo?
Todas las piezas son por encargo. No hay tallas ni colecciones estándar: la clienta elige los colores y expresa sus preferencias, de manera que la prenda nace de una conversación, de una confianza y de una espera. Y normalmente, siempre les encanta el resultado. Las que se pueden ver en el taller, todas en la talla 38, son las que se han confeccionado para pasarelas, como We Love Flamenco, SIMOF, Huelva Flamenca, Cabalgando entre Volantes de Jerez o Andújar Flamenca, sesiones de fotos o apariciones en televisión. Nos obstante, si alguien llega, se la prueba y le queda bien se la puede llevar.

¿Cómo es la relación con la clienta?
Suele ser una clienta que sigue mi trabajo y que no para hasta que consigue una cita. Lo primero es comprobar qué colores le favorecen. Después, le aconsejo sobre hombreras, apliques con flores, cristales, una chaqueta más o menos recargada. Y les digo que me dejen a mí. Todo tiene que encajar. Como en un cuadro, nada se sale de su contexto.

«Cada prenda surge de una conversación
con el cliente. Compruebo qué le favorece y
a partir de ahí comienza el proceso creativo»


¿Qué opina sobre la evolución de la moda?
Creo que la moda se está deteriorando tanto que acabará volviendo a la sencillez. Por mi parte, no quiero evolucionar ni por obligación ni por lo que hacen los demás.

Entonces, ¿cómo innova?
Lo único que hago es dejarme llevar por mi día a día, por cómo me siento. Mientras estás haciendo algo, estás innovando. Así es como el ser humano ha logrado todos los adelantos que existen. No me gusta la presión de tener que cambiar. Prefiero trabajar con lo que me nace del alma.

Al final de nuestra conversación, Nuria Moraza resume la esencia de su marca: “Cuando una clienta se lleva la chaquetilla a casa, parece que se lleva algo mío”. Pues en cada puntada, en cada flor de guipur hay una historia. La de una mujer que empezó con un chaleco pintado a mano y terminó confeccionado las más bellas chaquetillas.

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