“Soy un alcalde de calle, mi despacho es el pueblo y atiendo el teléfono las 24 horas”

Juan José Fernández está al frente del Ayuntamiento de Aznalcóllar, un pueblo que vive pendiente de la próxima reapertura de la mina

Juan José Fernández, alcalde de Aznalcóllar

Laura GONZÁLEZ / Silvia CORBACHO

Hay alcaldes que salen elegidos porque sus vecinos les votan más allá de ideologías particulares, partidos o colores políticos. Y esto es así porque representan aquello que debe ser un alcalde, con base en las propias obligaciones del cargo y por imperativo moral: una persona cercana, que trabaja en su despacho, pero también, a pie de calle, mirando por el bienestar de su municipio y sus conciudadanos.

De la misma manera, hay entrevistas que transcurren tal y como se habían preparado, y otras que, aún respetando el guion previsto, se desarrollan de una manera más espontánea, sin prisas, sin filtros y sin condicionantes a las preguntas formuladas.

Ambas circunstancias confluyen en la persona de Juan José Fernández Garrido, alcalde de Aznalcóllar. La población que gestiona es noticia en el momento presente a consecuencia de la próxima reapertura de la mina. El yacimiento, que fuera operado por el grupo Boliden, permanecía cerrado desde enero de 2002, casi cuatro años después de que la balsa que almacenaba sus residuos tóxicos reventase provocando uno de los mayores desastres medioambientales del país al contaminar una superficie de más de 4.500 hectáreas a través del cauce del río Guadiamar. Igualmente, supuso un grave varapalo económico para un pueblo donde buena parte de la población dependía laboral y económicamente de la mina.

En relación a su gestión política, en un escenario donde la comunicación se configura a través de respuestas medidas y estrategias de marketing, Fernández Garrido deja claro que él no quiere propaganda ni carteles en las calles, “prefiero que me elijan por la entrega absoluta hacia mi gente”.

¿Cómo define su pueblo, Aznalcóllar?
Un pueblo de trabajadores y luchadores incansables. Es una comunidad arraigada en su historia minera y con una gran capacidad de resistir las crisis. Quien ha nacido en Aznalcóllar sabe lo que cuesta salir adelante.

¿Cómo me convencería para que viniera a visitarlo?
Os diría que aquí vais a encontrar la Andalucía más auténtica. Tenemos un entorno natural puro, unos paisajes impresionantes marcados por nuestra historia minera y, sobre todo, la hospitalidad de la gente hacia quien viene a conocernos.

Y a la hora de comer, ¿dónde me recomienda ir?
No te voy a dar ningún nombre en concreto porque no sería justo. Lo que siempre recomiendo es ir a los bares y los restaurantes de toda la vida. Lo importante no es ir a un sitio específico sino que te sientes en un negocio del pueblo, te tomes algo y ayudes a la economía local, apoyando así a las familias de Aznalcóllar.

«No quiero propaganda ni carteles en la calle,
prefiero que me elijan por la entrega absoluta a mi gente»

¿Qué tipo de alcalde es usted, más de despacho o de patear las calles?
Soy un alcalde de calle, un vecino más. No entiendo la política desde un sillón. Mi despacho es el pueblo y mi horario de trabajo es de 24 horas. Me quedo hasta tarde trabajando, pero siempre con un ojo puesto en lo que pasa fuera de las cuatro paredes de mi oficina. Soy un rebelde, crítico con las estructuras y, precisamente, muchos me critican por ello, incluso dentro de mi propio partido, Con Andalucía.

¿Cómo es su día a día?
Lo que más define mi trabajo es la entrega personal. Yo digo que cuando necesitan ayuda los vecinos de Aznalcóllar tienen al 112, a Dios y a mí. Y no es broma, prácticamente todo el pueblo tiene mi número de teléfono, y cuando ocurre cualquier suceso me llaman a mí, además de a las autoridades, y siempre que es posible me acerco al lugar de los hechos. Si se trata de algún conflicto, procuro mediar para que todo se solucione de la mejor manera posible. Te puedo contar la historia de un palestino que vivía en Aznalcóllar y al que he estado ayudando personalmente en todo su proceso de rehabilitación, siguiendo su caso de cerca, incluso atendiéndole en mi casa, hasta que se ha marchado a Madrid. Lo repito, ser alcalde no es estar en un despacho, sino estar donde se le necesita, sea a la hora que sea.

¿Qué le cuentan o qué le solicitan los vecinos?
Me piden empleo. Al tener mi número personal me trasladan de primera mano sus preocupaciones, y la angustia principal es no querer que sus hijos se tengan que marchar a las grandes ciudades para poder vivir dignamente.

¿Cuáles han sido sus mayores logros desde que asumió el cargo de alcalde?
Mi mayor orgullo es haber mantenido al pueblo unido. Hemos peleado por reactivar la economía local y hemos conseguido que el Ayuntamiento sea una institución abierta, con un hilo directo real con cada vecino.

Para el alcalde, una prioridad es el empleo local

¿Y cuáles son los retos o las mejoras pendientes?
El reto mayúsculo, y que es innegociable, es la reapertura definitiva de la mina para erradicar el desempleo local. Esa es la mejora que cambiará el futuro de nuestro pueblo. 

La mina de Aznalcóllar avanza en su reapertura, ¿cuál será el impacto para la localidad?
Yo estoy a favor de abrir la mina porque no es sólo industria, es el motor para que los jóvenes no tengan que irse a las ciudades y puedan prosperar en su propio pueblo. Mis argumentos son los mismos que aplicaría a cualquier otro tema. Me muevo guiado por aquello que ayude a la economía del municipio. Si una actividad, como puede ser la mina, contribuye a que los vecinos de Aznalcóllar puedan vivir de ella y tener un futuro aquí, como alcalde, estaré ahí apoyándola. Mi prioridad es que nadie tenga que marcharse por falta de oportunidades, que pueblo viva de su propio trabajo y no de subvenciones.

Usted habla desde la experiencia porque es minero
Sí, y he trabajado en la mina de Boliden. He sido un luchador desde pequeño, asistiendo a manifestaciones, perteneciendo a los sindicatos y peleando por los derechos de los trabajadores. Y os hablo de vivencias reales, como cuando nos manifestamos en las vías de Santa Justa impidiendo que saliera el AVE hacia Madrid, o cuando participé en huelgas de hambre que duraron días. 

¿Está el pueblo preparado para acoger a nuevos trabajadores de la mina y a sus familias?
Para ello, el Ayuntamiento está trabajando de manera permanente, de modo que los servicios y la infraestructura estén a la altura de lo que viene. Y no estoy haciendo propaganda, estoy hablando de realidades.

«El proyecto actual contempla una minería moderna, mayoritariamente
subterránea, para evitar que se repita otro desastre medioambiental»

Recordando el desastre natural acontecido en la mina en el año 1998, ¿en qué momento se encuentra el diálogo con los grupos ecologistas?
El recuerdo del desastre medioambiental en la mina de 1998 sigue presente en las conversaciones con los ecologistas, y a veces la situación es tensa. Pero no se debe frenar el progreso del pueblo usando el miedo al pasado. El proyecto actual tiene todas las garantías técnicas y legales. Además, la seguridad ambiental es compatible con el derecho de Aznalcóllar a recuperar su medio de vida.  

¿Qué medidas se han tomado para evitar otro incidente similar?
A diferencia de 1998, el actual proyecto no contempla grandes balsas de lodos tóxicos. Hablamos de una minería moderna, mayoritariamente subterránea, y con altos controles de depuración de aguas, lo que asegura que la tragedia de Boliden sea técnica y humanamente imposible de repetir.

Tenemos entendido que usted ha sido docente, ¿qué formación tiene?
Mi formación no es la de un académico tradicional, sino la de un trabajador. Tengo una Formación Profesional de Segundo Grado (FP II) en Metal y Máquinas Herramientas, lo que equivale a Maestro Industrial. Mi verdadera escuela ha sido la fábrica y la lucha sindical obrera.

¿Qué importancia cree usted que tiene la FP en la formación de los jóvenes?
Precisamente, por mi perfil técnico, creo que la FP es la herramienta más importante. Es vital que los jóvenes aprendan oficios reales y técnicos. Es la única manera de asegurar un futuro sólido sin depender de trabajos precarios.

¿Y de cara a la apertura de la mina?
Es la llave maestra. La mina va a necesitar maquinaria, soldadura y muchos conocimientos técnicos. Si nuestros jóvenes están formados a través de la Formación Profesional, serán los primeros en entrar a trabajar.

Marcar el enlace permanente.

Comentarios cerrados.