En el fútbol, se encargan de labores tan necesarias como el lavado y la reparación del vestuario o la preparación de las bolsas con el material deportivo

Consuelo SOUSA / Juan ZALDÍVAR
Cuando se habla de deporte siempre se piensa en los jugadores o en el entrenador del equipo. Sin embargo, dentro de los clubs existen otros perfiles de gran importancia. Es el caso de los utilleros, quienes se encargan, entre otras tareas, de preparar las equipaciones de los jugadores y todo el material que estos precisan.
Estas labores incluso van más allá del terreno de juego, ya que el utillero se convierte en un confidente del jugador. “Somos personas muy importantes para los deportistas. Llegamos a conocer sus manías y supersticiones”, afirma Javi Camacho, que ha desempeñado el oficio de utillero en La Liara Balompié, uno de los equipos de la localidad sevillana de Los Palacios y Villafranca.
Otro caso es el de Javier Álvarez, encargado de scouting, es decir, grabar los partidos para un posterior análisis. Javier afirma que las labores de los utilleros son más valoradas cuanto mayor es la categoría del club. Mientras que en los equipos más modestos es frecuente que el entrenador desempeñe muchas de esas funciones, y no se valoren como es debido.
Las labores de los utilleros no requieren una determinada especialización o habilidad, pero forman parte de las actividades del club, y van ganando importancia en el mundo del deporte, pues son indispensables: scouting, limpieza, cuidado del césped o encargarse de los utensilios de entrenamiento, por citar algunas. Para Javier Álvarez, «una profesionalización de estas tareas otorga seriedad y beneficios a la imagen de los equipos».
Este oficio no se limita al fútbol, de manera que también está presente y es necesario en otros deportes, como el baloncesto, donde son muy valorados. En este sentido, recordamos la trayectoria de Pepe Casares, histórico utillero del Cáceres Basket, que al dejar el equipo recibió un fuerte aplauso y abrazos de los jugadores.
Una labor casi voluntaria en el tenis
En el tenis, se puede decir que la labor de utillero la realiza el recogepelotas. El requisito mínimo es tener, al menos, catorce años, aunque también es importante ser ágil y tener buenos reflejos. Esta tarea la suelen desempeñar voluntarios aficionados al tenis, y lo normal es que no reciban un remuneración económica, aunque el torneo sí cubre sus gastos y les facilita la ropa adecuada para trabajar. Para estas personas, la mayor satisfacción es estar a lado de sus ídolos.

En el golf hablamos de los caddies. Tratándose de un deporte, en cierto modo, caro y elitista, ser caddie conlleva una profesionalidad y una excelencia en la ejecución del trabajo. Según Mario Tejonero, que ejerció como tal en las competiciones del torneo Sherry Golf Jerez, “para los golfistas, un buen caddie es como un amuleto». Y añade que «conseguir un caddie que te cuide los palos y te aconseje como es debido es un verdadero tesoro».
A nivel profesional, si un golfista gana un trofeo, el caddie se lleva un porcentaje del premio, que suele oscilar entre un cinco y un quince por ciento, dependiendo de lo que se acuerde con el deportista profesional.
