Viajar. RIGA, una bella desconocida

El centro de la capital de Letonia alberga la colorida plaza Ratslaukmssta, llamativas casas y un mercado cuya arquitectura se remonta a la II Guerra Mudial

 Vista aérea del centro de Riga. B. Andrzejuk

Pedro DOÑA

El invierno en Riga, capital de Letonia, es muy frío, pues las temperaturas pueden descender hasta los 20 grados bajo cero. La mejor época para recorrer el país es entre junio y agosto, cuando las temperaturas son más cálidas e invitan a pasear. Riga es la ciudad más grande de los estados bálticos. Aún así, recorrer sus calles y visitar cada punto estratégico no requiere de prisa ni ajetreo.

Es una capital donde conviven letones y rusos, teniendo estos últimos un gran peso en el país. Esta convivencia no evita la rivalidad que existe entre ellos, y que bien se ejemplifica a la hora de tomarse una cerveza. Pues existen pubs y bares exclusivos para letones, donde para acceder es necesario mostrar el carnet de identidad.

La parte antigua es preciosa, clásica y con mucha historia. La plaza más antigua y la más famosa es la de Ratslaukmssta. Tiene un color y un estilo característicos, con tonos anaranjados y grises. En la plaza está la iglesia luterana de San Pedro. Y al lado, la Plaza del Ayuntamiento.

A dos calles de la plaza, se encuentra la llamativa casa de las Cabezas Negras, construida en el siglo XIV. Otra de las pequeñas joyas situadas en el casco histórico son los ‘Tres Hermanos’, tres edificios, uno al lado de otro, ubicados en la calle MazaPils. La leyenda cuenta que fueron construidos por miembros de la misma familia en diferentes épocas.

Merece la pena dar un paseo por el Mercado Central de Riga, protegido por la UNESCO al reutilizar antiguos hangares de los años 30, propiedad del ejército alemán durante la II Guerra Mundial, y rodeado por el barrio Maskacka, de arquitectura comunista.

Los lugareños son personas amables y educadas, aunque individualistas. Aunque son reservados, Beatriz Doña, una joven que durante sus estudios en Psicología realizó su Erasmus en Riga, cuenta que a veces se sentía como una atracción para los habitantes de la capital, quienes le preguntaban insistentemente acerca de las costumbres y las características de España.

Puente ferroviario iluminado en Riga (Letonia). Claudia Schmalz

Quesos y carnes en la gastronomía letona
En la gastronomía letona destacan las sopas muy calientes para contrarrestar el frío. Abundan los pescados, como el salmón, las sardinas y los arenques, que se suelen cocinar marinados o a la plancha. Los platos de carne van acompañados de guisantes, champiñones y patatas. Tienen una gran variedad de quesos, que suelen ser fuertes y los toman en casi todas las comidas, incluso como postre. Uno de los platos más típicos es el ‘piragi’, que consiste en un pastel de masa de hojaldre relleno de cebolla y tocino. Otro es el ‘Pelmeni’, de procedencia rusa y parecido a los raviolis italianos.

Por su parte, los postres más apreciados en Letonia son los que se elaboran con hojaldre, a los que se les añade frambuesas y arándanos. Para almorzar, se recomienda un establecimiento llamado ‘Lido’, donde las carnes a la brasa cuestan en torno a 5 euros. Se trata de una cadena repartida por la ciudad y es fácil encontrarlo. ‘Palmeni’ es otra opción. Se trata de un restaurante self service de comida rápida, donde la comida se paga al peso.

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