Emiratos Árabes ➢ Las ciudades de Dubai y Abu Dabi, suma del lujo y la tradición

Juan ZALDÍVAR

El Jeque Zayed II de la dinastía de Al Nahayan firmó en 1971 la unión de los Emiratos formando un país: Emiratos Árabes Unidos. De los siete Emiratos destacaron Abu Dabi (alberga la capital) y Dubai, ambos con sus ciudades homónimas y principales centros urbanos de este país.

Estos dos destinos turísticos suelen ir de la mano, ya que los une una carretera y constan de puertos. La opción más económica con diferencia para visitarlos es la de los cruceros, ya que los hoteles tienen unos precios astronómicos, desde los 300 euros hasta los más de 1.300 euros por noche.

Abu Dabi, que es la capital del país, cuenta con una gran amalgama de localizaciones turísticas y de ocio. Algunos destinos dejan boquiabierto, como la Mezquita del Jeque Zayed, la cuarta más grande del mundo y la segunda más grande visitable para personas ajenas al Islam; el museo de la realeza o el hermoso Palacio Presidencial , el ejemplo más claro de la belleza que se puede encontrar en Arabia. También figuran el museo Louvre, donde podemos ver el autorretrato de Van Gogh o Napoleón cruzando los Andes, o el museo de los autos de la familia real.

Abu Dabi no solo tiene hoteles de superlujo y ostentosidades. La capital emiratí cuenta, también, con varios parques temáticos, como el de Warner Bros, o para los locos del motor, el Ferrari World y el circuito de F1 de Yas Marina.

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Palacio Presidencial ‘Qasr Al Watan’ en Abu Dabi

El zoco del oro en el Dubai Bajo
Dentro de las opciones turísticas de Dubai hallamos el Dubai Bajo, el casco antiguo de la ciudad con su mercado de las especias, el museo de la historia de la ciudad y el impresionante zoco del oro, donde
 se expone el anillo de oro más grande del mundo, de veintiún kilates y con cinco kilogramos de diamantes. Además, de poder disfrutar de un agradable paseo en barca por el río Khawr Dubayy, que cuesta 100 dirhams (25 euros, aproximadamente).

Arquitectura a lo loco es una buena forma de describir Dubai, pues hay sitios realmente curiosos para visitar, como la Palma de Jumeira, una península artificial con función residencial con forma de palmera donde tienen propiedades la créme de la créme como Brad Pitt o David Beckham; además de un hotel precioso, el Hotel Atlantis. Un paseo por la playa es una gran opción, disfrutar de la brisa marina o un chapoteo con vistas al único hotel de siete estrellas del mundo, el Burj Al Arab, que cuenta con servicios de Rolls Royce, helicópteros y mayordomos 24 horas.

Si hablamos de parques temáticos, en Dubai destacan Legoland y el Global Village. Global Village es un parque de atracciones precioso similar a una expo, es decir, consta de pabellones con culturas de todas las partes del mundo que están decorados con monumentos internacionales.

Para hacer compras en Emiratos Árabes, en Abu Dabi está el centro comercial de Yas Marina. Mientras que en Dubai cuentan con el mercado de Jumeirah, que alberga tiendas de marcas internacionales y tiendas tradicionales con ropajes típicos, además de ser un sitio precioso donde pasear en góndola, por ejemplo. También se encuentra el Dubai Mall, el centro comercial más grande del mundo con 1.200 tiendas y 50 hectáreas, situado a los pies de la principal atracción del país, el majestuoso Burj Khalifa, el rascacielos más grande del mundo hasta la fecha con 828 metros de altura. En el Dubai Mall se puede disfrutar de un precioso juego de fuentes a los pies del rascacielos cada media hora (recomendable verlo de noche).

Para terminar qué mejor que comentar la actividad más exótica de todo el viaje. Tanto en Dubai como en Abu Dabi podemos disfrutar de una excursión en 4×4 por las dunas del desierto. Una experiencia trepidante que acaba llegando a un campamento para degustar una agradable cena en el desierto como solían hacer antaño viendo la plenitud de las estrellas en el cielo nocturno. Una cena con lo mejor de la gastronomía local, ya sea cuscús o verduras asadas condimentadas con especias típicas, acompañado de un té delicioso y un par de shows de danzas tradicionales que amenizan la velada: la de los siete velos y una danza que consiste en una peonza infinitamente hipnótica.

 

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