Viajar. Punta Cana y el lado más divertido de la Costa del Coco

La región cuenta con 32 kilómetros de playa, y se aconsejan las excursiones en buggy, visitar Isla Saona y bucear entre la fauna marina

Ángel Espina

Punta Cana es un municipio de la provincia de Altagracia situado en el país caribeño de República Dominicana. La ciudad se ubica en el extremo más oriental del país, limitando con el mar Caribe y el océano Atlántico. Es una región conocida por sus 32 kilómetros de playa y aguas claras. El área del Bávaro y Punta Cana se combinan para formar lo que se conoce como la Costa del Coco, que alberga exclusivos centros turísticos.

Esta zona es popular por la práctica de actividades tales como las tirolinas, el windsurf, el kayak y la navegación. Las playas son de arena blanca y fina, y el mar Caribe, de un suave color azul verdoso, sin alcanzar el turquesa de las playas caribeñas situadas más al sur. Por ello, es un destino turístico para aquellas personas que quieren disfrutar de unas vacaciones tranquilas y relajantes, pero con la posibilidad de vivir aventuras y hacer excursiones.

Destaca por los numerosos complejos hoteleros de gran magnitud con ‘todo incluido’, pensados para que los turistas puedan disfrutar de sus vacaciones sin salir de los resorts. Esto se justifica por la precaución que se ha de tomar al caminar por el municipio dominicano, a pesar de que la tasa de delitos violentos en Punta Cana es considerablemente menor que el promedio del país. No obstante, se recomienda no exhibir objetos de valor, usar la caja fuerte del hotel, evitar zonas poco iluminadas y ser cauteloso con los vendedores ambulantes. 

Viajes en catamarán por aguas transparentes de color azul verdoso

Desde el mismo hotel se pueden reservar excursiones y actividades divertidas y seguras. Algunas de las más destacadas son: la  excursión en buggy de medio día a la Cueva del Agua y la playa de Macao, la excursión de un día a la Isla Saona desde Punta Cana con almuerzo y barra libre, el tour en catamarán y las boat party con bebidas ilimitadas. 

La excursión en buggy permite circular a través del campo dominicano a bordo de este tipo de vehículos durante un trayecto divertido y emocionante. El recorrido conduce a una granja orgánica, donde es posible degustar delicias locales. A continuación, el buggy se detiene en una cueva de agua o cenote, donde uno puede darse un refrescante baño antes de la última parada, que es la playa de Macao.

Por su parte, la excursión de un día a Isla Saona, que cuesta unos 70 euros por persona, se realiza en un catamarán. Durante la travesía se realiza una parada en piscinas naturales. Posteriormente, se arriba en la isla, donde hay una playa tropical de arena blanca, con palmeras y aguas de color turquesa. Además, se pueden degustar cocos con ron o sin alcohol. A continuación, la embarcación pone rumbo a la Reserva Natural Cabeza de Toro, donde se puede bucear entre la fauna marina en arrecifes de coral. Para quien tenga más ganas de fiesta, la boat party es el plan ideal.

Un aeropuerto sostenible con techos de paja
Aterrizar en República Dominicana es sentir cómo el calor tropical se cuela por las ventanillas del avión antes incluso de tocar tierra firme. El Aeropuerto Internacional de Punta Cana, el primero de carácter privado en el mundo y el más transitado del Caribe, sorprende desde el primer momento. Su arquitectura, diseñada por Óscar Imbert, reproduce elementos de la cultura local con techos de paja de cana que dejan pasar la luz y el aire, creando una bienvenida cálida y tropical.

Más allá de su estética, el aeropuerto presume de un marcado compromiso ambiental: recicla alrededor del 60% de sus residuos, funciona en parte con energía solar y cuenta con la certificación de Operador Económico Autorizado (OEA), lo que refuerza su apuesta por la sostenibilidad y la eficiencia.

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