Entrevista a Miguel Ángel Carbajo, director de Cáritas Sevilla

Confía en el voluntariado joven y opina que la caridad «no es dar las sobras, sino activar la justicia social para que el sistema no excluya a los más vulnerable

Hanna CHAIN / Ángel CARBAJO / Aurora FASAN

Miguel Ángel Carbajo dirige la acción social en Cáritas Sevilla, coordinando a un grupo de más de 2.500 voluntarios, quienes demuestran que el compromiso joven es el motor real del cambio hoy en día. Lejos de la imagen de la caridad tradicional, su trabajo se centra en romper los ciclos de exclusión mediante el empleo digno, la moda sostenible y proyectos que devuelven la autonomía a quienes el sistema ha dejado fuera. En esta entrevista nos cuenta cómo se pasa de la intención a la acción, la importancia de no creerse las mentiras que circulan en las redes sociales sobre las personas más vulnerables y por qué el activismo basado en la fe y la justicia es la herramienta definitiva para transformar nuestra ciudad.

Miguel A. Carbajo, director de Cáritas Sevilla

¿Qué es Cáritas?
Según los estatutos, es el organismo oficial de la Iglesia que se encarga de  promover y coordinar la acción de la caridad en la diócesis de Sevilla. En palabras más sencillas, es la Iglesia en acción social. Somos responsables de ayudar, acoger y promover a las personas más excluidas, apostando por su dignidad desde un enfoque integral.

¿Qué categorías de trabajadores existen en Cáritas?
En Cáritas Diocesana de Sevilla hay trabajadores y voluntarios. El voluntariado es el elemento esencial. Contamos con unos 2.500 voluntarios y menos de 90 trabajadores, que son, en su mayoría técnicos, como trabajadores sociales o educadores. Teniendo en cuenta estos datos, el funcionamiento depende, principalmente, del voluntariado comprometido.

¿Cómo puedo ser voluntario?
Ser voluntario es tan sencillo como acudir a tu parroquia o a una sede de Cáritas y solicitarlo. A partir de ahí, te incorporas, recibes una pequeña formación y comienzas a ofrecer tu servicio en favor de las personas más excluidas.

¿Existe otra forma de ayudar a Cáritas?
Sí, también se puede ayudar mediante donaciones económicas o entregando ropa. Tenemos contenedores en parroquias o participando como voluntarios. La ropa se recoge sin importar su estado y se gestiona a través de un proyecto textil de inserción laboral de Cáritas, que forma a personas para acceder a un empleo digno. Además, forman parte de la cooperativa Moda Re y disponemos de una tienda en Dos Hermanas donde también se puede contribuir.

«Organizamos cursos de hostelería, cuidado
a domicilio, mantenimiento, electricidad y
fontanería con prácticas en empresas»


¿Aportáis donaciones de alimentos o solo de ropa?
Nuestro modelo de acción social evita la donación directa de alimentos, porque la entrega tradicional de la “bolsita para pobres” no nos parece digna. En su lugar, damos vales para supermercados, diseñando un proceso de trabajo que garantice la promoción de la persona y su familia, ya que trabajamos con hogares completos, no solo con individuos. Tenemos acuerdos con diversos supermercados y, a cambio de cumplir con unos requisitos y una normativa, se entregan esos vales para asegurar acceso a alimentación básica. Hemos superado la recogida y entrega de alimentos porque no garantiza el desarrollo de las personas. Además, cuando entró en vigor la nueva ley de residuos alimentarios, que regula de forma más estricta la donación y el reparto de alimentos, nuestro modelo ya estaba instaurado evitando problemas de almacenamiento o caducidad, y manteniendo un enfoque centrado en la dignidad y la promoción de la persona.

¿En qué medida procura Cáritas que cambie la situación de las familias?
La clave de Cáritas se fundamente en cuatro pilares: acogida, acompañamiento, promoción y denuncia. La promoción nos permite llevar a cabo proyectos, como el Centro Diocesano de Empleo, donde formamos a personas sin cualificación; entre ellos, muchos jóvenes que terminan la enseñanza obligatoria y quedan excluidos. Los cursos incluyen hostelería, cuidado a domicilio, mantenimiento, electricidad y fontanería, entre otros, con prácticas en empresas y acuerdos con la agencia de colocación para acceder a un empleo digno. Además, contamos con la empresa de inserción Bioalverde, con proyectos textiles y de agricultura ecológica, que contrata a personas en exclusión. Estas personas trabajan en nuestras tiendas de alimentación y ropa, formando parte de un proceso de inclusión que les permite recuperar su dignidad y ganas de vivir. Por último, la denuncia nos permite actuar frente a situaciones normativas o administrativas que afectan a personas vulnerables, impulsando iniciativas que protejan y beneficien a quienes lo necesitan.

«Los peores bulos contra Cáritas están
relacionados con las ayudas a inmigrantes
o con la falsa apropiación de las donaciones»


¿Cuál ha sido el peor bulo o fake new al que han tenido que hacer frente?
Dentro de nuestra pirámide de exclusión, trabajamos con personas en exclusión severa, como quienes están en situación administrativa irregular. Estas personas no tienen derecho a ninguna ayuda, beca o ingreso, por lo que son víctimas frecuentes de bulos. Uno de los más graves es que las personas migrantes se quedan con todas las ayudas, cuando en realidad no es así. También se dice que no ayudamos a personas españolas, lo cual es falso: nosotros atendemos según la necesidad. Lo mismo ocurre con las personas sin hogar: son prácticamente invisibles, y muchas veces se piensa que viven en la calle por elección, cuando, en realidad, es por pérdida de empleo, falta de red familiar o procesos de exclusión. Tanto nacionales como migrantes reciben nuestra atención por igual; no pedimos papeles ni priorizamos nacionalidades, sino necesidades personales. Además, hemos sufrido ataques en situaciones, como la DANA de Valencia, donde nos acusaron falsamente de quedarnos con dinero o tirar alimentos. Estas desinformaciones buscan dañar a quienes ayudan a los más vulnerables, y están justificadas por ideas meritocráticas que culpan a las personas de su situación. Nuestra labor cristiana se centra en promover y acompañar a estas personas, contrarrestando estas ideas y defendiendo su dignidad.

¿Cuáles son los actuales retos de Cáritas?
Tenemos un reto importante con el voluntariado: mantenerlo y renovarlo, especialmente en el caso de los jóvenes. Siempre digo que la persona joven es una persona muy comprometida, con ganas de hacer cosas, de servir, de mostrarse útil y de estar atento, porque tiene sensibilidad para acercarse a esas situaciones. Nos falta involucrar a esos jóvenes como agentes protagonistas del voluntariado de Cáritas, que es especial: comprometido, basado en la fe y no solo en la motivación emocional. Hay muchos jóvenes con ganas de ayudar, y debemos mostrarles que aquí pueden cumplir ese deseo de servir y comprometerse. Otro objetivo es desaparecer: que llegue un momento en que ya no haya pobres ni excluidos y que Cáritas no sea necesaria porque todos vivan en lo que llamamos el Reino de Dios, que ya existe, pero ahora a nosotros nos toca construirlo. Nos dice el Señor: “Yo ya he hecho mi parte, ahora te toca a ti”.

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