Entrevista a Jesús Valle, experto en cine y espectáculos

«Las plataformas digitales ofrecen comodidad y seguridad, pero el ritual y la atmósfera del cine es difícil de replicar en casa«

Manuel MURUBE / Rocío MARTÍN / Marina CASTILLO / Santiago SANZ

Los estrenos de películas previstos hasta fin de año recuperan sagas míticas e historias clásicas que vuelven a estar de actualidad. Para hablar sobre estas y otras cuestiones cinematográficas, entrevistamos a Jesús Valle Rincón, graduado en Realización de Proyectos Audiovisuales y Espectáculos en el centro Néstor Almendros en Tomares (Sevilla). Valle combina en su currículum formación y experiencia profesional en el ámbito teatral, pues estudia Artes Escénicas en la escuela de la coach de actores Raquel Pérez, en Madrid, donde trabaja en el montaje de la obra 16/26, que se estrenará el próximo junio. De forma paralela, forma parte del equipo del musical de El Rey León, que lleva 15 años representándose en el Teatro Lope de Vega de la capital, y completa sus competencias artísticas con clases de canto.

¿Cómo percibes el impacto que tendrán los próximos estrenos cinematográficos en la industria audiovisual y en el público? 
Es un año fuerte en cuanto a estrenos, con muchas producciones pensadas para atraer al gran público: vuelven los superhéroes, directores como Christopher Nolan regresan con propuestas ambiciosas, Pixar sigue apostando por nuevos proyectos y, además, hablamos de la vuelta de sagas conocidas, como Toy Story. Todo ello hace que el cine se posicione como un plan atractivo. Es probable que las salas se llenen más y que se genere conversación en torno a estos estrenos. Aunque las plataformas de streaming siguen teniendo mucho peso, el cine en sala mantiene ese valor de experiencia que sigue llamando la atención. Un ejemplo cercano es el interés que está generando la futura película de Peaky Blinders.

Tras años de espera, ¿el regreso de títulos, como El diablo viste de Prada, responde a una demanda real del público o a una estrategia de la industria? 
Depende del caso. El diablo viste de Prada 2 sí parece responder a una estrategia basada en la nostalgia. Es una forma de recuperar algo que funcionó muy bien en su momento para volver a atraer a ese público.

En el caso de franquicias, como Narnia, ¿cómo influye el paso del tiempo en la recepción de estas nuevas versiones? 
El paso del tiempo juega un papel importante. Por un lado, permite que nuevas generaciones descubran historias que ya tuvieron éxito. Por otro, activa ese componente emocional en quienes ya las conocían. Al final, estas producciones funcionan en dos niveles: conectan con el recuerdo de quienes crecieron con ellas y, al mismo tiempo, intentan enganchar a nuevos espectadores. Es algo muy parecido a lo que ocurre con Harry Potter, que sigue sumando público con el paso de los años. 

«Las sagas y las versiones juegan con la
nostalgia y permiten que nuevas generaciones
descubran historias que ya tuvieron éxito»

Como estudiante de Artes Escénicas, ¿qué importancia le das al trabajo interpretativo frente a otros factores, como los efectos visuales? 
Es fundamental encontrar un equilibrio, pero la interpretación tiene un peso muy grande, pues es lo que hace que conectes con la historia. Si un personaje está bien interpretado, te implicas, quieres saber qué le pasa, te importa su recorrido. Esa conexión emocional es clave. Los efectos visuales pueden impresionar, pero si no hay una buena base interpretativa, la historia pierde fuerza. 

¿Qué opinas del auge de secuelas, remakes y adaptaciones frente a la creación de historias originales? 
Es necesario que convivan ambos modelos. Las secuelas y adaptaciones tienen un componente estratégico muy claro: aseguran público, apelan a la nostalgia y reducen el riesgo. Pero también es importante apostar por historias originales, porque son las que realmente hacen avanzar la industria. De ahí salen personajes y relatos que acaban siendo icónicos. Si todo fuera continuaciones, el cine acabaría perdiendo frescura. 

¿Crees que películas como Dune 3 o Avengers: Doomsday están marcando un modelo narrativo dominante en la industria? 
Sí, marcan tendencia. Dune, por ejemplo, está construyendo un universo muy potente que recuerda a lo que supuso Star Wars en su momento. Está definiendo una estética y una forma de contar historias que puede influir mucho en los próximos años. Por otro lado, el caso de Marvel es distinto. Es un modelo muy consolidado que funciona casi como un género en sí mismo. Podría compararse con el western en su época, donde había una gran cantidad de producciones similares que dominaban el mercado. 

¿Cómo están evolucionando los gustos del público joven en relación con el cine y las series? 
Están muy influenciados por las redes sociales. El público joven está acostumbrado a contenidos muy rápidos, visuales y estimulantes. Se buscan historias con ritmo, con impacto visual, con música, con intensidad. Todo está pensado para mantener la atención en todo momento. Esto se refleja claramente en muchas producciones actuales, que son más dinámicas y directas. 

¿Qué diferencias encuentras entre la experiencia de ver una gran superproducción en cine frente al consumo en plataformas digitales? 
Ver una gran superproducción en el cine sigue siendo algo muy especial. Ir al cine tiene ese toque casi ritual que va más allá de ver la película: salir de casa, entrar a una sala oscura y compartir el momento con otras personas crea una atmósfera difícil de replicar en casa. Además, está esa sensación colectiva, donde las reacciones del público, junto con el sonido envolvente y la pantalla gigante, hacen que todo se sienta mucho más intenso. Por su parte, las plataformas digitales ofrecen algo distinto: comodidad y flexibilidad. Puedes ver lo que quieras, cuando quieras y desde donde estés, adaptándolo a tu propio ritmo y disfrutándolo de forma más tranquila y personal. Al final, uno no es mejor que otro, sino que son dos maneras de disfrutar el contenido que se complementan, cada una con lo suyo dentro del mundo audiovisual actual.

«Los efectos especiales son importantes,
pero la interpretación de los actores es
lo que hace que conectes con la historia»»

En producciones como Spider-Man: Brand New Day, ¿hasta qué punto influye el conocimiento previo del universo en la experiencia del espectador? 
En el universo Marvel, el conocimiento previo del espectador influye bastante en cómo se vive la experiencia. Esto se debe a que todo está construido como una red de historias conectadas, donde los personajes, los eventos y las tramas se entrelazan entre sí. Gracias a esta continuidad, es más fácil entender a fondo lo que ocurre y disfrutar de detalles como referencias, guiños y relaciones entre distintas producciones. Por otro lado, hay personajes, como Spider-Man o Batman, que ya forman parte del imaginario colectivo y cuya historia es ampliamente conocida. Esto hace que incluso quienes no han visto todas las películas puedan entender el contexto básico y conectar con ellos sin problema. Aun así, quienes conocen más a fondo este universo suelen involucrarse más y disfrutarlo en mayor medida.

¿Qué tipo de cine o narrativas crees que dominarán en el futuro a raíz de los estrenos previstos para 2026? 
Todo indica que el cine de superhéroes podría entrar en una nueva etapa de consolidación, aunque mucho dependerá de cómo le vaya a las próximas películas. Las grandes productoras siguen apostando fuerte por este tipo de historias, sobre todo por su capacidad de crear universos conectados y enganchar a audiencias en todo el mundo, así que es muy probable que continúen mientras la taquilla responda. Mientras que el anime está ganando cada vez más espacio en las salas de cine y ya no se percibe solo como un género para un nicho o segmento poblacional, sino como un verdadero evento para el público. Este crecimiento tiene que ver tanto con la expansión global de la cultura japonesa como con el interés por propuestas visuales y narrativas distintas a las del cine occidental tradicional. Además, todo apunta a que la inteligencia artificial tendrá un papel cada vez más importante dentro de la producción audiovisual. Su uso en áreas como los efectos visuales, la creación de contenidos o la optimización de procesos creativos y técnicos podría cambiar la forma en que se desarrollan las grandes producciones cinematográficas, especialmente las de alto presupuesto.

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