La perla de Italia cuenta con una arquitectura, una gastronomía y unas tiendas singulares, que son mucho más que la típica imagen de canales y góndolas

Lorena RODRÍGUEZ
Conocida como la perla de Italia, la atemporal Venecia acoge entre sus calles muchos encantos que van más allá de un paseo en góndola. Para conocerlos, durante las próximas líneas nos trasladamos a la capital de la región de Véneto en el norte de Italia.
Este viaje comienza en la milenaria Piazza San Marco, donde se concentra el poder político, económico y religioso de la ciudad. Fue diseñada para exaltar la belleza y la riqueza del imperio, y está coronada por la Basílica di San Marco, un palacio bizantino compuesto por cinco cúpulas y construido en el siglo IX.
Está abierta al público de lunes a sábado, de 9:45 a 17:15 horas, y los domingos y festivos de 14:00 a 16:45 horas. Está prohibido entrar con mochilas o cámaras de fotos. Cabe decir que los monumentos que cuentan con este requisito disponen de un servicio de vigilancia para los objetos personales depositados en las consignas.
Las vistas desde el campanario proporcionan una visión espectacular de la ciudad. En la misma zona también se puede visitar el Museo Corrèr sobre la historia de Venecia; el Palazzo Ducale, para disfrutar del arte gótico; y el Puente de los Suspiros, bautizado así por ser el último tramo de libertad de los prisioneros de la ciudad antes de ser encarcelados.
Desde la Piazza nos desplazamos al barrio San Marco, que alberga los talleres y las tiendas con los zapatos artesanales más extravagantes del Veneto. El taller Atelier Segalin di Daniela Ghezzo ofrece a los turistas la experiencia de diseñar su propio par personalizado. En cuanto a la gastronomía, en esta zona recomendamos Teamo, un pequeño restaurante con su propia exposición de fotos y pinturas.
El siguiente destino es el barrio Dorsoduro, donde se encuentra la Gallerie dell`Accademia, una excepcional muestra de la pintura veneciana del siglo XIV al XVIII. Más al oeste, un buen sitio para comprar un recuerdo o un regalo es la joyería Claudia Zaggia, el único lugar de Italia donde adquirir una auténtica perla veneciana. Dirigiéndonos de nuevo hacia el este nos topamos con Ca`Goldoni, un espectacular palacio gótico convertido en un museo de teatro y casa natal del célebre autor de tragicomedias Carlo Goldoni. El museo abre sus puertas al público todos los días de la semana, excepto los miércoles, de 10:00 a 16:00 horas.

Por su parte, el barrio de Santa Croce cuenta con el club de jazz Novecento y es perfecto para hacer compras. Mientras que el Ghetto Ebraico, al norte de la ciudad, es el lugar favorito de los más golosos, pues en sus calles se encuentran las mejores pastelerías de la región del Veneto.
Al caer la tarde, Castello es el sitio digital para disfrutar de la puesta de sol. En este barrio se ubica el restaurante Pizzeria Cicchetteria Alla Strega, de temática brujesca, con pizzas dedicadas a personajes de ficción, como Harry Potter o Flash Gordon, y precios económicos en torno a los 20 euros por persona. Otro comercio con encanto ubicado en los callejones de esta barrio es la papelería artesanal Il Mercante Veneziano, en la que Roberto Bisutti elabora impresionantes cuadernos de cuero encuadernados a mano.
Respecto al alojamiento, Venecia cuenta con numerosos hoteles palaciegos, que son encantadores, pero caros para la mayoría de los turistas. Para aquellos que busquen una opción más económica es recomendable alojarse a las afueras y trasladarse a la ciudad en vaporetto. El precio ronda los 9 euros por persona y trayecto, y hay que estar atento a los horarios para no quedarse atrapado en la ciudad.
Una visita a las fábricas de cristal de Murano
Si hay tiempo, se recomienda navegar hasta la isla de Murano y visitar la fábrica y el museo de Vetro. Se trata de un recorrido guiado que permite observar en directo cómo los artesanos transforman un bloque de cristal opaco en una preciosa figura: un caballito, un cisne o un jarrón, por citar algunas. El murano es un cristal típico de la zona, siendo Venecia la mayor productora de Europa. En la isla hay muchas tiendas, donde se pueden adquirir múltiples artículos elaborados con este material: decoración, bisutería, máscaras, etc.
