Presentadas en Sevilla las ‘Carnes do Montado’, la dehesa milenaria del Bajo Alentejo portugués

Cerdo alentejano, bovino garvonés y ovino campaniça son estas tres variedades cárnicas, que pueden cocinarse en guisos, tartar o rosbif, entre otras recetas

Inma MARTÍN

Una experiencia gastronómica celebrada en el Consulado de Portugal en Sevilla ha servido para dar a conocer las carnes y los vinos de la zona del Bajo Alentejo, que ostenta este año la denominación de Capital Europea del Vino 2026.

El evento, que fue presentado por la cónsul de Portugal, Cláudia Boesch, contó con la presencia de la delegada territorial de Cultura de la Junta de Andalucía, Carmen Ortiz; alcaldes de municipios portugueses; y representantes de CIMBAL – Comunidade Intermunicipal do Baixo Alentejo, entre otras autoridades y empresarios portugueses del sector cárnico y vinícola.

Durante su intervención, José Santos, presidente de Turismo del Alentejo y Ribatejo, se mostró partidario de la cooperación entre estos territorios lusos y Andalucía, pues “España y Portugal compartimos no solo frontera, sino también, cultura, gastronomía y calidad de vida”. Sobre el Alentejo, lo presentó como “una zona que conserva sus raíces y sus tradiciones, un destino turístico con autenticidad, sin masificaciones ni experiencias artificiales”. Entre los atractivos, señaló la naturaleza, el silencio, el avistamiento de aves, y la cultura de vino, que va más allá del producto final, en relación a las visitas a bodegas y viñedos.

Por su parte, David Simão, presidente del proyecto Carne do Montado, recordó que el objetivo de este encuentro es la promoción internacional de las carnes alentejanas mediante su provisión a puntos de venta directa y, sobre todo, a empresas del sector turismo: restaurantes y hoteles.

La cónsul de Portugal recibió un obsequio por parte de las autoridades y los productores locales

Entrando en materia culinaria, el chef Joao Morato presentó las tres carnes autóctonas del territorio: el cerdo alentejano, el bovino garvonés y el ovino campaniça, que son conocidas como Carne de Montado, es decir, carne de la dehesa. Sobre el montado, cabe decir que se trata de un ecosistema milenario compuesto por un paisaje agrosilvopastoril, con encinas y alcornoques dispersos, lo que permite la cría en libertad del ganado. Geográficamente, esta zona une el Bajo Alentejo con Extremadura y Andalucía, y con Castilla-La Mancha en una misma identidad territorial.

Estas carnes se degustaron a través de diversos aperitivos: guiso a la pastora, bollo relleno de cordero campaniço con chimichurri, tostada con rosbif de vaca garvonesa y croquetas de cerdo con caviar a la mostaza, por citar algunos. Para acompañar estos alimentos, se sirvieron vinos, tinto y blanco, de la marca Quinta do Quetzal.

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